Investigadores de la Complutense descubre que se adaptan al río Tinto y a Marte
madri+d | Lunes 16 de julio de 2007
Un grupo de la Universidad Complutense de Madrid explica un mecanismo por el que algunas algas podrían adaptarse “instantáneamente” a sobrevivir en los ambientes más extremos.
El Río Tinto (llamado Río de Fuego por los Fenicios) representa un gran reto para la vida: sus aguas, de un color rojo intenso, son extremadamente ácidas (pH20g l-1) de metales tóxicos en disolución (Fe, Cu, Zn, As). Pese a estas condiciones tan adversas, una rica vida microbiana prolifera en el Tinto y numerosos grupos de investigación se dedican a estudiarla pues se trata de uno de los mejores modelos en exobiología (especialmente de cómo pudo haber sido la vida en Marte).
La vida en el Río Tinto siempre ha sorprendido a sus estudiosos: en principio se asumía que en los ambientes tan extremos solo podían proliferar unas cuantas especies de bacterias extremófilas muy especializadas. Contrariamente a lo esperado, en el Tinto existen numerosas especies tanto bacterianas como de microorganismos eucariotas. Lo más sorprendente es que una gran parte de la biomasa del Tinto está constituida por microalgas. Las microalgas son ya organismos de gran complejidad no asociados a ambientes tan difíciles.
Siempre se asumió que la vida se adaptaba a los ambientes extremos como el del Río Tinto “poco a poco” y que necesitaba grandes períodos de tiempo para lograrlo. Pero recientes estudios de secuenciación (en los que participaban científicos españoles como el Dr. Amils) demostraron que las microalgas presentes en el Tinto son muy similares a especies de microalgas que viven en ambientes normales. Esto sugiere que la adaptación de estas algas al Río Tinto ocurrió muy rápidamente. Pero ¿cómo ocurrió?
Recientemente un grupo de investigación de la Facultad de Veterinaria de la UCM, coordinado por los profesores Eduardo Costas y Victoria López-Rodas, ha demostrado que algunas especies de microalgas pueden adaptarse “instantáneamente” a las aguas extremadamente ácidas y tóxicas del Río Tinto por un mecanismo inesperado: en sus poblaciones (inmensamente grandes) se producen en muy raras ocasiones mutaciones espontáneas que ocurren “por casualidad” antes de que el alga esté en contacto con el agua del Tinto. Esas mutaciones las capacitan para sobrevivir en el ambiente extremo del Tinto (aunque nunca hayan estado en él). Si alguno de estos mutantes llega al Tinto sobrevive sin problemas. La probabilidad de que ocurra esto es muy baja, pero como las poblaciones de estas algas son tan numerosas, el fenómeno puede ocurrir en cualquier momento. Probablemente las algas que pueblan hoy el Tinto sean descendientes de alguno de estos mutantes “afortunados” que se adaptaron por casualidad al Tinto mucho antes de llegar a él: Alga previsoras valen por dos. ¿Ya habrá algas preadaptadas para sobrevivir en Marte?