En una audiencia, el abogado David González, que representa a una de las víctimas, se mostró contrario a su puesta en libertad, ya que ello supondría "una alarma social" teniendo en cuenta el historial delictivo de la acusada, que además sufre un trastorno grave de personalidad. En un auto, notificado este viernes a las partes, el tribunal acuerda prorrogar la situación de prisión de Encarnación hasta el límite de la mitad de la pena impuesta, por lo que su estancia en la cárcel se prolongará hasta el 31 de agosto de 2066.
La condenada, de etnia gitana, siempre utilizaba el mismo 'modus operandi' en sus atracos: llamaba a la puerta de las viviendas en las que sabía que vivían ancianas solas, las empujaba violentamente hacia el interior y les ataba los pies y manos. Tras ello, desvalijaba sus casas.En dos ocasiones, asfixió hasta la muerte a dos de las ancianas: María Iribarren, de 96 años, y Luisa Trueba, de 64 años. El primer crimen lo cometió el 18 de abril, cuando la condenada se abalanzó sobre su víctima, a quién amordazó tapándole la boca con el vestido de una muñeca. Tras ello, le ató las manos a la espalda y los pies con prendas de vestir, provocando así la muerte por asfixia.
El segundo crimen lo realizó el 8 de julio de 2006, cuando llamó a la puerta de un domicilio asegurando que vendía joyas. Así, entró en el piso y le ató de pies y manos con una blusa, unos calcetines y un cinturón. También le anudó un pantalón de pijama alrededor del cuello, lo que ocasionó su muerte por asfixia.