"A Juan Valdivia se le ocurrió participar en la Empresa Mixta meses antes de que saliera el concurso", apuntó Romero, quien añadió que en aquellas fechas había un pacto entre los socios para no vender acciones a personas ajenas a Funespaña.
Por su parte, Alfaro manifestó a la Sección Cuarta que siempre tuvo "plena seguridad" en todo lo que hacía Valdivia, que se enfrenta ahora a 19 años de prisión por diversos delitos, entre ellos malversación y prevaricación. "Para mí lo que hiciera Valdivia siempre estaba bien hecho. Lo que hizo, hace y hará siempre lo dará por válido", apostilló el ex socio, quien justificó su vacío de memoria en que sufrió una fuerte depresión por su separación, por lo que no recordó muchas de las preguntas formuladas por el fiscal.
Tanto Romero como Alfaro indicaron al tribunal que conocieron a Rodrigo una vez que vendieron sus acciones y negaron haber tenido cualquier tipo de contacto con el imputado antes del 22 de diciembre de 1992, fecha en la que se aprobó la adjudicación a Funespaña del 49% de la Empresa Mixta por sólo o,6 euros.
Por otro lado, en su escrito de acusación, el fiscal sostiene que Rodrigo se puso en contacto con Valdivia "para asegurarse una importante participación lucrativa en el resultado de la privatización". Valdivia y Rodrigo pactaron entonces que el primero pondría el dinero necesario para sacar adelante la funeraria a través de la ampliación de capital, mientras que el segundo lograba "una importante participación en el capital social".