En la sentencia emitida por el tribunal se considera a la mujer, que sufre una alteración de personalidad grave, autora de un delito de homicidio, quince de robo con violencia y allanamiento de morada, diez de detención ilegal y ocho de lesiones, entre otros.
En dos ocasiones, Ercarnación asfixió hasta la muerte a dos de las ancianas: María Iribarren, de 96 años, y Luisa Trueba, de 64 años. El primer crimen lo cometió el 18 de abril de 2003, cuando la condenada se abalanzó sobre su víctima y la amordazó. Tras ello, le ató las manos a la espalda y los pies con prendas de vestir, provocando así la muerte por asfixia.
El segundo crimen lo realizó el 8 de julio de 2006, cuando llamó a la puerta de un domicilio asegurando que vendía joyas. Así, entró en el piso y le ató de pies y manos con una blusa, unos calcetines y un cinturón. También le anudó a esta anciana un pantalón de pijama alrededor del cuello, lo que ocasionó su muerte por asfixia.