El abogado del considerado autor intelectual de los atentados, Hassan El Haski, José Luis Borraz, ha destacado esta jueves ante el tribunal que su defendido no conoce a ninguno de los co-acusados en el juicio y que ni siquiera ha tenido contacto con el resto de imputados en la causa que finalemente no fueron procesados, más de 100. Ha indicado, además, que "nunca ha estado en Madrid", ya que ha vivido en los últimos años en lugares como Francia o Bélgica y en territorio español residía en Lanzarote.
Borraz ha subrayado que su defendido "apenas ha tenido presencia en este juicio" y ha confiado en que este hecho redunde en su beneficio. Ha puesto también de manifiesto que el interrogatorio practicado a los procesados "no proporcionó prueba de cargo alguna y ni siquiera el menor indicio".
En cuanto a la pertenencia o liderazgo de El Haski de la célula europea del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), el letrado ha recordado las declaraciones de Atila Turk preso en Francia por pertenencia a banda armada, que a través de videoconferencia testificó ante el tribunal que el acusado no participó en una reunión destinada a la elección de un nuevo líder del grupo.
Borraz agregó que en el juicio "se está acusando en un elevado número de casos en vacío" y recordó que su defendido "ni siquiera es árabe". Por ello destacó que gran parte de las acusaciones se está haciendo "con abierta temeridad" en cuanto incumbe a mi defendido y pidió sentencia absolutoria y condena en costas.
Por su parte, el abogado Ricardo López Sánchez ha indicado este jueves en su informe definitivo de conclusiones que su cliente, Nasredine Bousbaa, "es un auténtico convidado de piedra en este proceso" y destacó que no conoce a ninguno de los co-acusados y que únicamente vió a Jamal Ahmidan, alias "El Chino" en tres ocasiones. Nasreddine Bousbaa está acusado de colaboración con organización terrorista y falsificación de documentos, delitos para los que la Fiscalía solicita en su caso 11 años de prisión.
La trama asturiana
La abogada del joven asturiano Antonio Iván Reis Palicio, María del Mar Ramos, ha explicado este jueves ante el tribunal del 11-M que su cliente y el amigo de éste, Sergio Álvarez, tenían en el momento en que se produjeron los hechos de los que se les acusa 21 y 22 años y ambos "sintieron un dolor inmenso por los atentados" y después de la masacre "se vieron implicados en algo que les provocaba una profunda repulsa".
Ramos ha indicado que su cliente abandonó Avilés y dejó "el mundo de las drogas" comenzando a trabajar como escayolista, trabajo que mantiene a día de hoy. Además, vive "felizmente en pareja y en el mes de abril ha tenido una hija". Por todo ello, la letrada ha pedido la libre y total absolución del acusado y la condena al pago de las costas para las acusaciones.