Opinión

La educación en los presupuestos regionales

Secretario General de CC.OO. Madrid

Javier López | Martes 05 de diciembre de 2006

Hemos dedicado un primer artículo a la situación general de los presupuestos regionales. Anunciamos que temas como la educación o la sanidad requerían un tratamiento específico porque son áreas sensibles en las que los ciudadanos, mayoritariamente trabajadores, nos juguemos la igualdad, la libertad y los derechos. En definitiva, nuestra calidad de vida. Entremos hoy en el presupuesto educativo para 2007.

Somos una comunidad rica, con un Producto Interior Bruto por habitante superior a los 27.000 euros, un 31 por ciento por encima de la media nacional, que es inferior a los 21.000 euros. Sin embargo, nuestro gasto educativo en comparación con la riqueza regional es el más bajo de España. La media de gasto educativo en España se sitúa en el 4,41 por ciento del PIB. En Valencia gastan en educación el 4,03 por ciento de su PIB, en Galicia el 4,45, en Asturias el 4,17, en Cataluña el 3,27, en Cantabria el 3,62 y en La Rioja el 3,04. Madrid se encuentra a la cola, con el 2,72 por ciento del PIB dedicado a gasto educativo.

En las comparaciones con Europa tampoco salimos bien parados. España gasta en educación el 83,5 por ciento de la media europea. Madrid, a la cola, con un 64,2 por ciento de la media europea. Estos datos contrastan con la convicción de que la inversión educativa es la mejor opción para afrontar los retos de un futuro complejo en el que profesionales bien formados son el mejor atractivo de una región en un mundo globalizado.

Los presupuestos regionales deberían servir para impulsar la apuesta pública por la educación. Sin embargo, no parece ocurrir así en un escenario en el que la mayor preocupación del Gobierno regional parece ser entregar al mercado la gestión de lo público. Dicho de otra manera, controlar al sector privado utilizando la concesión de la gestión de los recursos públicos como instrumento para garantizar fidelidades políticas.

El presupuesto educativo pesa cada vez menos en el presupuesto regional. En 2003 el peso de la educación suponía el 27,6 por ciento del total del presupuesto. En 2007 supondrá menos del 25,5 por ciento. Lo más grave, con todo, es la recomposición interna del gasto, de forma que las inversiones reales para construcción de infraestructuras propias suponen tan sólo el 4,5 por ciento del gasto educativo (unos 210 millones de euros), mientras que el gasto en transferencias corrientes, fundamentalmente para sostener los conciertos educativos, supone el 41,3 por ciento. Tan sólo desde 2003 la suma de los crecimientos anuales del dinero entregado a conciertos educativos privados supone un aumento del 69,5 por ciento. Si lo comparamos con el gasto en enseñanza universitaria podemos comprobar que las transferencias corrientes de dinero para las universidades públicas han crecido la mitad, un 33 por ciento. La desproporción es alarmante porque supone un intento sin precedente para desequilibrar la educación madrileña a favor del sector privado.

No son sensaciones, no son opiniones, son realidades. Desde 2003 los alumnos de 0-6 años han crecido desde 108.903 a 118.463 en la enseñanza pública. En el mismo periodo los alumnos de la enseñanza privada han pasado de 95.336 a 118.022. El Gobierno de Esperanza Aguirre ha conseguido en sólo tres años igualar el número de alumnos de 0 a 6 años entre la privada y la pública, haciendo que 9.500 nuevos alumnos vayan a la enseñanza pública y casi 23.000 a la privada.

Cuando observamos la situación del alumnado en enseñanza no universitaria, comprobamos que de los 14.307 nuevos alumnos en el curso 2005-2006, 12.882 han sido dirigidos hacia la enseñanza privada y sólo 1.425 hacia la enseñanza pública. En Cataluña, en el mismo curso escolar, de 19.688 alumnos nuevos, 1.671 fueron dirigidos a la privada y 18.017 a la pública. La diferencia estriba en que tan sólo en los presupuestos madrileños para 2007 el número de unidades privadas concertadas aumenta en 503. Algo tendrá que ver también con el hecho de que los centros privados concertados han recibido un 69,5 por ciento más desde 2003, mientras los centros públicos sólo un 39 por ciento.

Si de la enseñanza no universitaria vamos a la Universidad el dato también es alarmante. Las universidades privadas reciben un 87 por ciento más de alumnos y la universidad pública tiene un 8 por ciento menos de alumnos. Algo tendrá que ver con el hecho de que a lo largo de su mandato el Gobierno Aguirre haya aprobado tres universidades privadas más, la última “on line”. Se extiende la sensación de que si puedes pagarlo es más fácil tener un título.  No es lo mismo sacar la carrera de Derecho en la Complutense o en una universidad a distancia como la UNED que sacarla “por internet”.

Esta es la realidad educativa y lo que se ve en los presupuestos de la educación para 2007, pero el Gobierno venderá temas como el cheque infantil para guarderías o los colegios bilingües como grandes realizaciones en materia educativa.

Mucho bombo para poca sustancia. Pagar 100 euros/mes a 20.000 familias para que escolaricen a sus hijos en guarderías privadas alimenta a la enseñanza privada, no paga ni un tercio de lo que cuesta la guardería privada, ni satisface la demanda de 25.000 familias en la lista de espera para escolarizar a sus hijos en una escuela infantil pública.  Eso sí, el ahorro es considerable en los presupuestos. No es lo mismo darle dinero a la familia para ayudarle a pagar una guardería que construir, mantener y sostener plazas públicas en escuelas infantiles. Con respecto a los colegios bilingües, que se presentan como el paradigma de la modernidad, hay que recordar que suponen el 0,07 por ciento del presupuesto educativo madrileño.

No es extraño, con estos mimbres, que los profesores, preocupados, hayan depositado su confianza muy mayoritariamente en CC.OO. en las recientes elecciones sindicales. No es extraño que aumente el malestar ante un tratamiento presupuestario que imposibilita abordar temas tan aparentemente ajenos a los dineros como la convivencia escolar pero que tienen mucho que ver con los recursos disponibles. Cuando hay recursos pueden surgir problemas, pero a perro flaco todo son pulgas y cuando no hay recursos los problemas nacen como setas.  Por eso vamos a impulsar una Iniciativa Legislativa Popular para que la Asamblea regional apruebe una ley de convivencia en los centros educativos madrileños.

Así van las cosas en educación. Así son las cosas si así somos capaces de verlas. El próximo análisis lo dedicaremos a la sanidad y sus presupuestos.


TEMAS RELACIONADOS: