Cerca de 405 grúas que, según Mejías, funcionan en la actualidad en Madrid se encuentran realizando las labores de remodelación de la M-30 y las ampliaciones del Metro de Madrid. Muchas de esas máquinas, al no contar con todos los permisos, "entran ilegalmente por la presión que reciben".
Las reclamaciones de estas empresas, señaló Mejías, son la "coordinación de las instituciones" para conceder el permiso de traslado de las grandes máquinas y el acompañamiento de seguridad por parte de la Policía Municipal. Otra de las peticiones es conceder "autorizaciones anuales" para el traslado de las pequeñas grúas, en vez de autorizaciones puntuales.
"El Ayuntamiento no se ha puesto en contacto con nosotros", señaló el responsable de la asociación. "Nada nos hubiera gustado más que suspender las huelgas pero no ha habido ni una llamada, dijo el responsable, que añadió que la asociación convocará un paro indefinido a final de año.
Mejías recalcó que este paro resultó fácil. "Ha habido presiones de todo tipo; sobre todo de los jefes de obra. Pero los empresarios deben saber que, aunque tengan pérdidas, es un problema que también les afecta a ellos", concluyó.