Madrid

El Real Jardín Botánico volverá a lucir como en el siglo XVIII

El Pabellón Villanueva será restaurado en un plazo inferior de 12 meses

MDO/Efe | Viernes 22 de junio de 2007
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación Caja Madrid han firmado este viernes un convenio de colaboración por más de dos millones de euros para restaurar el Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico de Madrid siguiendo los planos originales, del siglo XVIII. El vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC, Rafael Rodrigo, indicó que el tiempo previsto de ejecución de las obras es de 9 a 12 meses, una vez que reciban los permisos del Ayuntamiento.

A pesar de ser "un lugar de encuentro entre la ciudadanía, la cultura y la ciencia", según el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno, en los años sesenta del siglo XX el Botánico entró en un grave proceso de deterioro que llevó a su cierre entre 1974 y 1981. El Pabellón Villanueva, declarado junto al resto del Botánico bien de interés cultural (BIC) en 1942, está integrado por dos construcciones distintas, según descubrió al realizar la memoria histórica del proyecto el arquitecto encargado de redactar las obras, Pablo Carvajal. Una de ellas corresponde a los invernáculos, construcciones destinadas a resguardar cultivos en condiciones más favorables que al aire libre, que fueron construidos por Francisco de Sabatini entre 1778 y 1780 y que hoy día están dedicados a sala de exposiciones. La segunda edificación es la Cátedra de Cavanilles, erigida en 1781 por Juan de Villanueva y compuesta por un atrio de acceso, una sala de distribución y la cátedra propiamente dicha.

El acuerdo de restauración pasará a formar parte de la ya de por sí complicada vida del Real Jardín Botánico. La institución acumula más de dos siglos de historia, desde que en octubre de 1755 fuera fundada como "Hortus Regius Matritensis" por orden de Fernando VI en el camino del Pardo, a las afueras de Madrid. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1781 para que se inaugurara el recinto actual, diseñado por Juan de Villanueva, con la colaboración del entonces director, Casimiro Gómez Ortega, y del ingeniero Tadeo López.

El jardín se separó en 24 secciones que se correspondían con las 24 divisiones taxonómicas establecidas por Carl Von Linneo, y pasó a formar parte de un conjunto científico monumental en el que estaban integrados otros edificios como el Observatorio Astronómico de Madrid. En 1974 llegó a proyectarse, por decreto, la instalación de un museo de Goya en el Pabellón Villanueva que incluía una cascada artificial y caminos de asfalto.

Su puesta en marcha supuso la construcción de un talud junto al histórico edificio que alteró las condiciones de evacuación del agua, provocando los problemas de humedad que le afectan actualmente. Las obras fueron paralizadas en 1977, cuando se encargó a Fernández Alba la restauración del Botánico, cuya última fase terminó en 2005 con la recuperación de 7.000 metros cuadrados de jardín. A lo largo de su historia el Pabellón de Villanueva sólo cumplió su función original como invernadero durante 50 años, habiendo sido utilizado como laboratorio y sala de exposiciones.

El impacto de las obras
Por otro lado, la dirección del Real Jardín Botánico estudia un plan para minimizar el posible impacto que las obras de remodelación podrían tener sobre los visitantes de este recinto. Así, los casi 2.000 turistas y madrileños que se acercan cada fin de semana a este espacio que mezcla cultura, Historia y naturaleza, no se verán afectados por los trabajos de restauración, que estarán dirigidos por el arquitecto Pablo Carvajal, ni por la entrada de camiones del recinto, que se llevará a cabo por la plaza de Murillo. Las posibles consecuencias del proceso se minimizarán aún más los sábados y domingos, días en los que la afluencia de público es mayor, con el objetivo de que su paseo sea lo más agradable posible.

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