Ciencia y tecnología

Las aves, ¿una solución contra la malaria?

Descubierto en las aves un mecanismo dsconocido de defensa contra la enfermedad

madri+d | Miércoles 30 de mayo de 2007
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) descubren en las aves un posible mecanismo desconocido de defensa contra la malaria. Así, se ha demostrado una asociación entre el nivel de defensa de un vertebrado silvestre (medido como su nivel de inmunoglobulinas totales) y la presencia de las invasiones múltiples.

El Grupo de Estudio de la Ecología del Parasitismo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha elaborado el primer estudio, en condiciones naturales, que demuestra una asociación entre el nivel de defensa de un vertebrado silvestre (medido como su nivel de inmunoglobulinas totales) y la presencia de las invasiones múltiples. Para ello, el equipo de científicos dirigido por el investigador Santiago Merino ha realizado un extenso trabajo de muestreo en los montes de Valsaín (Segovia). “Durante la investigación se capturaron individuos de una especie de ave forestal silvestre de pequeño tamaño, el herrerillo común, que presenta niveles altos de infección por parásitos similares a los de la malaria, pero inocuos para los seres humanos”, explica Merino.

De estos resultados, que aparecen en el último número de la prestigiosa revista científica Parasitology, se desprende que las aves presentaron una mayor probabilidad de aparición de ‘infecciones múltiples’ en su sangre cuando presentaron mayores niveles de defensas inmunitarias. Para Josué Martínez de la Puente, primer autor del artículo, “estos resultados apoyarían el hecho de que las infecciones múltiples podrían ser provocadas por la respuesta inmunitaria y, por tanto, ser un mecanismo defensivo del hospedador para reducir los efectos negativos de la infección por malaria y evitar la transmisión del parásito”.

Habitualmente, cada parásito de la malaria infecta una célula roja sanguínea, pero en ciertas ocasiones varios parásitos invaden la misma célula, lo que se denomina ‘invasiones múltiples’. En este tipo de infección, los parásitos no suelen alcanzar su madurez y su capacidad para ser transmitido por el insecto se reduciría. Por ello, los expertos consideran que “las invasiones múltiples serían beneficiosas para el animal infectado, puesto que el número de células afectadas se reduciría al entrar varios parásitos en una sola célula (reduciendo así la anemia que producen) y además se reduciría la capacidad del parásito de transmitirse a otro hospedador, al evitar la maduración de los parásitos en las células del vertebrado.

“Altos niveles de inmunoglobulinas servirían a los hospedadores para provocar la unión de varios parásitos y forzarlos a infectar juntos una única célula roja sanguínea, con el consiguiente descenso en sus posibilidades de desarrollo y de transmisión; además, se evitaría la infección de varias células”, apunta Martínez de la Puente. Según el estudio, “de confirmarse este mecanismo en otros animales vertebrados, incluidos los seres humanos, se abriría la posibilidad de tratamientos que potenciaran este mecanismo para disminuir la transmisión del parasito entre personas infectadas por la malaria”.

Hasta el momento, sólo tres estudios en laboratorios internacionales habían mostrado que existe una relación entre la presencia de anticuerpos (o inmunoglobulinas, proteínas defensivas del vertebrado) y las invasiones múltiples (es decir, por más de un parásito) en células rojas sanguíneas. Además, el nuevo trabajo pone de manifiesto las complejas interacciones entre estos diminutos parásitos y sus hospedadores, fruto de una compleja co-evolución entre ambos organismos.

Los parásitos que causan la malaria son pequeños protozoos que se transmiten de una persona a otra por la picadura de un insecto vector, generalmente un mosquito, que transporta el parásito. Éstos pertenecen al género Plasmodium y se conocen no sólo como parásitos de seres humanos, sino también de otros muchos vertebrados, desde reptiles a otros mamíferos.

El mecanismo de infección de estos parásitos resulta relativamente sencillo, pero es letal. Una vez que el parásito ha infectado al hospedador vertebrado, al desarrollase en sus órganos internos, el parásito produce formas infectivas que se liberan en el torrente sanguíneo a la espera de ser ingeridas por la picadura del insecto vector que le llevará hasta otro hospedador. Para que aumenten las posibilidades de que éste sea ingerido por el mosquito y se transmita a otro hospedador, el parásito necesita aumentar su densidad en sangre (el número de parásitos) del hospedador. Sin embargo, el sistema inmunitario del vertebrado intentará reducir al máximo la infección, aminorando los efectos nocivos que produce el Plasmodium, como por ejemplo, la anemia.

La malaria (o paludismo) es la primera causa de enfermedades debilitantes, con más de 200 millones de casos cada año en todo el mundo.