Miércoles 17 de abril de 2013
Anda circulando por las mentes de no pocos concejales del Ayuntamiento de la capital de España la idea de reducir la velocidad en una gran parte de la ciudad a 30 Km/h. Todavía no se habla de hacerlo en todas las calles pero si en una zona mayor de lo que está ahora y, me temo, que con la intención de irlo ampliando poco a poco a la totalidad de este Madrid, acostumbrado a todo tipo de agresiones políticas y de las otras.
Si quieren lo harán, porque hacen lo que les viene en gana sin tener en cuenta para nada ni las necesidades de sus habitantes ni lo mejor para la ciudad y sus visitantes. Hace tiempo que la política se mueve así, al margen de los ciudadanos. Así van las cosas. Como digo, si quieren lo harán pero no será nunca en beneficio de quienes les votan, de los conductores, de los que pagan los impuestos que permiten cobrar los sueldos y mantener esos privilegios que ya veremos hasta cuando.
Limitar la velocidad a 30, en principio, no es ningún beneficio, salvo para conseguir infracciones que los conductores tendrán que pagar. Más gastos para los propietarios de coche. Dinero para las arcas municipales. Unas arcas malheridas por culpa de inversiones innecesarias y suntuosas de las que ya se han dado cuenta hasta en el Consejo de Europa.
Desde luego no se hace para ahorrar vidas y mejorar la seguridad porque eso les importa tres pepinos a las autoridades. Si fuese esa la preocupación habría un equilibrio en todo el territorio nacional sobre los límites de velocidad, cosa que no ocurre. En Galicia, en vías de segundo orden, hay carreteras en la provincia de Lugo que enlazan con pueblos de la zona en las que vemos limitaciones de velocidad a 100 kilómetros por hora, carreteras en las que ya es un reto conducir a 80, imagínense a 100 por la noche y lloviendo, como sucede frecuentemente. Y esto no son palabras.
Se puede comprobar. Es más, reto a quien quiera, concejales incluidos, a poner un coche de tipo medio al límite de esa velocidad permitida, cualquier noche. La seguridad queda muy reducida. La posibilidad de tener un accidente aumenta al mismo tiempo que la velocidad. Y no digamos si encima está lloviendo, lo que en la zona a la que me refiero es más frecuente que en cualquier otra de España.
Conducir por esas vías y a esa velocidad es un riesgo y sin embargo importa poco o eso parece. De lo contrario las limitaciones en los alrededores de la capital lucense serían otras desde hace años.
Y mientras tanto en Madrid se piensa en hacer más mobbing sobre los ciudadanos que se sientan al volante todos los días. Más multas por exceso de velocidad cuando circulen a 40 Km/h. Una barbaridad de velocidad a la que se pueden matar los conductores y llevarse por delante a media ciudad. Eso si que es escrache, persecución…
La conclusión a la que llego es que el Ayuntamiento de Madrid quiere aumentar los ingresos a través de las multas, todavía más. Perseguir a los ciudadanos propietarios de coche, asfixiar a conductores con más multas de las que ya les van poniendo.
Hay calles en la capital de España en las que con un tráfico limitado cuesta trabajo y mucha atención circular a 50 Km/h en uno de estos coches que nos venden capaces de alcanzar los 240. Imaginense si encima nos dicen que no podemos pasar de 30.
¿cuántos muertos se producen en el interior de la ciudad circulando a 40 km/h?. Esa es la pregunta. ¿Miran por nuestra seguridad?. Sería conveniente que escucharan.
TEMAS RELACIONADOS: