Miércoles 17 de abril de 2013
En estos meses de recta final de la candidatura olímpica Madrid 2020, en los que tanto se habla de lo que la ciudad ya tiene para la celebración de los Juegos, no está de más pararse a pensar en lo que no tiene.
Se nos ha repetido hasta la saciedad que Madrid cuenta con el 80 % de las infraestructuras necesarias para la celebración de los Juegos. Sin embargo, esta afirmación no es del todo cierta. No tenemos Villa Olímpica, ni Centro de Comunicaciones, ni Centro Acuático, ni Estadio… Y no podemos tampoco dejar de preguntarnos sobre la fiabilidad de las cifras de inversión necesaria que esgrime la candidatura: 1.600 millones de euros en los próximos 7 años, a repartir entre tres Administraciones. Fuera de las afirmaciones de los representantes de la propia candidatura, parece existir bastante consenso en que el gasto, como poco, puede terminar doblándose.
Reflexión aparte merece no ya el capítulo de lo que tenemos o vamos a tener, sino el de lo que jamás tendremos. De los proyectos que la vorágine de tres candidaturas consecutivas se ha llevado por delante.
Uno de esos proyectos es el del Estadio de Vallehermoso, en Chamberí. No voy a extenderme ahora en glosar la historia larga y a menudo brillante de sus pistas de atletismo, porque es conocida por todos los madrileños. Ni tampoco es ya momento de insistir en el enorme error que supuso en su día acometer el derribo de las instalaciones sin tener garantías ciertas de que el nuevo complejo podría salir adelante. Ése es un pecado (el de las instalaciones de La Cebada es otro) que los madrileños difícilmente le perdonarán al exalcalde Gallardón, porque ciertamente se trataba de una instalación emblemática y por la que los ciudadanos sentían un cariño indudable.
Pero para los vecinos de Chamberí a todo lo anterior se suma la sensación de abandono por parte del Ayuntamiento. Hablamos de un distrito pequeño pero muy densamente poblado, cuyos aproximadamente 150.000 habitantes exhiben la tasa de envejecimiento más elevada de la ciudad y que, por su condición de distrito consolidado, se encuentra entre los que menos inversión municipal han recibido en los últimos años.
En Chamberí faltan centros de mayores, faltan aparcamientos de residentes, falta mantenimiento de aceras y calzadas… y faltan equipamientos deportivos. El distrito sólo cuenta con las instalaciones del Canal de Isabel II: piscina de verano, pistas de pádel y campos de fútbol de hierba artificial, y el polémico golf; desde que se derribó Vallehermoso no tiene ni un solo equipamiento deportivo municipal. A día de hoy, es el único distrito en esta situación.
En su día no hubo, nostalgia aparte, excesivo rechazo al derribo, pues la promesa era un nuevo Vallehermoso, más moderno, más equipado, mejor, que según las primeras noticias que se difundieron tenía que haber estado listo ya a estas alturas. La realidad es que más de cinco años después de su derribo las obras apenas han empezado, que lo que debía haber sido un equipamiento de gestión municipal va a ser una concesión para explotación privada y que además ya no contempla la construcción del nuevo estadio de atletismo prometido.
Cabe esperar que algún día (las últimas promesas hablan ya de 2014) los vecinos de Chamberí cuenten con un polideportivo con pabellón, salas multiusos, piscina climatizada y de temporada, zona termal, aparcamientos y restaurante... Lo que ya nunca tendrán son las pistas de atletismo. Porque el atletismo no es rentable para la inversión privada. Pero precisamente por eso el Ayuntamiento no debe renunciar: porque es necesario que lo público llegué allí donde lo privado no puede o no quiere entrar.
Así que, si hablamos de Chamberí, las tres candidaturas olímpicas no nos han proporcionado nuevas instalaciones municipales, pero han dejado al distrito sin la única que tenía. En la lucha por hacernos un hueco en el deporte–espectáculo, Madrid se ha encontrado en el callejón sin salida de una abrumadora deuda derivada de proyectos megalómanos como la Caja Mágica, cuya infrautilización es un escándalo, mientras sacrifica paulatina pero inexorablemente los servicios que el Ayuntamiento le debe al ciudadano. El deporte de base está siendo una de las víctimas principales.
Patricia García.
Concejala de UPyD en el Ayuntamiento de Madrid.
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