Fuenlabrada presume de haber sido, desde su nacimiento, un municipio que se ha hecho a sí mismo gracias al trabajo de sus gentes. Sus primeros habitantes, allá por el siglo XII, se establecieron en torno a las aldeas de Loranca y Fregacedos, procedentes de las repoblaciones que realizaban los reyes a medida que conquistaban nuevos territorios. Pertenecían a un estrato social humilde y eran, en su mayoría, jornaleros y braceros que cultivaban las propiedades de terratenientes que habían optado por vivir en localidades vecinas como Madrid, Leganés, Alcorcón o Chinchón.
El nombre de la ciudad está muy ligado al de sus fuentes. Según datos del libro de Adriano Gómez "
Fuenlabrada, V siglos de historia", el nombre de Fuenlabrada viene de "una fuente labrada a cal y canto". Su población se mantuvo en torno a los
dos millares de habitantes hasta el último tercio del siglo XX, en el que la tradicional economía agraria cedió paso a una imparable industria que tomó el relevo como motor indiscutible del municipio. Éste pasó en pocos años a albergar cerca del 28 por ciento de las pymes industriales existentes en la Comunidad de Madrid, concentradas en polígonos, entre los que destacan como
Cobo Calleja, Sonsoles o Los Gallegos y parques empresariales como La Cantueña o El Bañuelo, que constituyen hoy fuente de empleo para más de
15.000 personas. Una situación que está llamada a seguir creciendo después de que el Ayuntamiento haya recalificado casi
3 millones de metros cuadrados de suelo para uso industrial y terciario. La actividad económica entre polígonos y casco urbano estará así en torno a las 7.500 empresas, con capacidad para generar 50.000 empleos.
La
expansión industrial de finales del pasado siglo actuó también como un polo de atracción de
inmigrantes procedentes de diversos puntos de la geografía española -principalmente Andalucía y Extremadura-, una población joven cuya alta tasa de natalidad provocaría un auténtico 'boom' demográfico en las décadas de los 70 y 80. Gracias a él y a la
ingente inmigración procedente de otros países, Fuenlabrada dejaba de ser una pequeña localidad para convertirse en una gran urbe industrial de casi 204.000 habitantes, según el último padrón. La población ha llegado así a transformarse así en el cuarto municipio con mayor número de residentes, tras la capital, Móstoles y Alcalá de Henares, y en el tercero más densamente poblado con 5.141 habitantes por kilómetro cuadrado, tan solo superado por Coslada y la ciudad de Madrid. Lógicamente, quedó afectada por la Ley de Grandes Ciudades.
Todo ello requería una
planificación urbanística adecuada. El modelo de gestión urbanística de Fuenlabrada es único en España, pues casi el 100% de las expropiaciones son convenidas, lo que permite obtener suelo para equipamientos, zonas verdes, y vivienda protegida. En abril de 1999 fue aprobado el segundo P
lan General de Ordenación Urbana (PGOU), que reservó suelo para la creación de casi 16.000 viviendas ?el 60% de ellas de protección oficial? y más de un 1.700.000 metros cuadrados de suelo para nuevas industrias en distintas zonas de la ciudad como Parque Miraflores, Loranca y Valdeserrano, entre otros. Este PGOU, que recogía además 2.800.000 metros cuadrados de zonas verdes y recreativas, ha permitido alcanzar un equilibrio entre el desarrollo urbanístico, social y medioambiental por lo que fue galardonado con el
Premio Nacional de Urbanismo.
El diseño y la realización de infraestructuras públicas de comunicaciones han sido fundamentales en el cambio del concepto de
"ciudad dormitorio". A las dos estaciones de Cercanías con las que cuenta la localidad -
Fuenlabrada Central y
La Serna- se suman cinco estaciones de la línea 12 de metro (
Metrosur) y la oferta de autobuses interurbano. Fuenlabrada fue además la primera ciudad de la Comunidad de Madrid, tras la capital, en poner en marcha una empresa municipal de transporte público (EMT) integrada por cuatro líneas diurnas y una nocturna.
Sin embargo, la expansión vivida en los primeros años del siglo XX no tardó en frenarse bruscamente con el estallido de la crisis económica. Sus efectos, que están causando estragos en los municipios del sur metropolitano, se han sentido muy especialmente en Fuenlabrada, el tercer municipio con mayor tasa de paro de la región -más del 25 por ciento-, por detrás de
Parla y
Arganda del Rey. Actualmente, según los datos del
Servicio Público de Empleo Estatal, hay cerca de 24.000 fuenlabreños sin trabajo. Como ocurre en el resto de la Comunidad, los servicios y la construcción han sido los sectores más afectados.
La juventud del municipio ?el 40 por ciento de los habitantes no supera los 20 años? ha exigido también la construcción de infraestructuras capaces de atender las necesidades educativas. En la actualidad existe más de un centenar de centros de enseñanza ?cerca del 80 por ciento de carácter público?donde se encuentran escolarizados más de 30.000 alumnos. Pero el gran avance educativo de los últimos años vino de la mano del nuevo campus de la
universidad Rey Juan Carlos, inaugurado en el año 2000, que actualmente acoge la facultad de Ciencias de la Comunicación, la Escuela Universitaria de Turismo y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Telecomunicación (ETSIT). En sus instalaciones se imparten además las clases del
Instituto Superior de la Danza Alicia Alonso. La oferta universitaria se amplía también con el centro asociado de la
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) Madrid-Sur, donde pueden estudiarse los grados de Economía, Administración y Dirección de Empresas e Historia del Arte. Completan las infraestructuras educativas una Escuela Oficial de Idiomas, una escuela de educación permanente para adultos, otra de alfabetización y un aula de astronomía.
La
ciudad tiene un alto grado de
participación, asistencia y cohesión social ya que cuenta con más de 750 entidades ciudadanas. No es extraño que en Fuenlabrada se celebre cada año el Foro de las Ciudades que tiene un carácter internacional. Se esfuerza también por ser un referente en materia cultural a través de seis bibliotecas públicas y una concertada, cuatro centros culturales y otros tantos espacios escénicos. El gran emblema cultural del municipio, el
centro Tomás y Valiente, ha albergado desde su creación en 2005 multitud de exposiciones y montajes teatrales. Sus instalaciones, sede además de la
escuela de música Dionisio Aguado, acogen frecuentes cafés literarios a los que acuden escritores y lectores y celebran eventos anuales como el concurso nacional de copla o las jornadas flamencas municipales. La afición de los fuenlabreños por el deporte encuentra su espacio en las instalaciones de cinco polideportivos, el complejo de piscinas municipales, dos pabellones, tres centros deportivos y la ciudad deportiva
Fernando Torres. El municipio cuenta además con representación en la liga ACB gracias al
Club Baloncesto Fuenlabrada, fundado en 1981.
Fuenlabrada es asimismo una ciudad comprometida con el
medio ambiente. Su
gestión de residuos urbanos, a través de medio millar de 'islas ecológicas' y 1.900 contenedores soterrados, fue galardonada con el
Premio Escoba de Oro 2010 y el reconocimiento de la
Unión Europea que la ha incluido en el ranking de ciudades más sostenibles y que mejor reciclan.
El polígono Cobo Calleja
En la última década, la comunidad china ha desarrollado una potente actividad comercial que ha ido acompañada de una inversión en Fuenlabrada de unos 40 millones de euros, concentrada principalmente en el polígono Cobo Calleja. Nada extraño si se tiene en cuenta que este polígono, el más grande de Europa, acoge a cerca de 1000 empresas, de las cuales 400 son de mayoristas chinos. Comenzado a construirse en los años 70 entre Pinto y Fuenlabrada, se expande a ambos lados de la carretera de Toledo. En los últimos meses, los medios de comunicación destacaron la concentración de industriales asiáticos en esta zona con motivo de la presunta trama de blanqueo desarticulada en la 'operación Emperador' . |