Más de 700 kilómetros cuadrados situados al noroeste de la región componen la comarca llamada Cuenca del Guadarrama, donde se concentran desde famosos monumentos como el monasterio de San Lorenzo de El Escorial o la basílica del Valle de los Caídos hasta pueblos serranos como Cercedilla o Navacerrada pasando por unos paisajes montañosos que han hecho de esta zona un polo de atracción para cuantos viven en las grandes urbes madrileñas. Recorra la comarca en fotografías.
| Población |
200.623 habitantes (2012) |
| Superficie |
764,28 kilómetros cuadrados |
| Municipios |
Alpedrete, Becerril de la Sierra, El Boalo, Brunete, Cercedilla, Collado Mediano, Collado Villalba, Colmenarejo, El Escorial, Galapagar, Guadarrama, Los Molinos, Moralzarzal, Navacerrada, Quijorna, San Lorenzo de El Escorial, Valdemorillo, Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo.
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En los 19 municipios que conforman la comarca residían en 2012, según el padrón, algo más de 200.000 habitantes, el 3,1 por ciento de la Comunidad de Madrid, repartidos de forma desigual. Los más poblados son
Galapagar, con 32.930 habitantes,
Villanueva de la Cañada y
San Lorenzo de El Escorial, ambos ya por debajo de los 19.000. Las localidades más pequeñas son
Cercedilla (6.986 vecinos),
Collado Mediano (6.697),
Becerril de la Sierra (5.355),
Los Molinos (4.590),
Quijorna (3.130) y
Navacerrada (2.793).
El acceso principal a esta zona es la A-6 hasta
Collado Villalba, que actúa de cabecera y quiere ser la capital de la Sierra de Guadarrama. El nuevo hospital —
cuya inauguración se ha retrasado hasta finales de 2013—, los juzgados de Primera Instancia e Instrucción o el fomento del turismo son las principales apuestas de la localidad. Villalba cuenta con un destacado patrimonio artístico como la iglesia de Nuestra Señora de Enebral, la Piedra del Concejo o la fuente del Caño Viejo.
A escasos kilómetros se encuentra
Alpedrete, localidad con gran tradición cantera que sirvió en su día para extraer el granito con el que se construyeron el
monasterio de San Lorenzo o el
Valle de los Caídos, monumento franquista construido durante la dictadura en el que yacen más de 30.000 combatientes muertos durante la Guerra Civil además de los cuerpos de Francisco Franco y el fundador de La Falange, José Antonio Primo de Rivera. Construida en los años 40, la basílica ha sido objeto de polémica en los últimos años entre quienes piden su transformación y quienes defienden que se mantenga tal y como está. La ley de memoria histórica prohibió realizar en todo el recinto actos de exaltación de la Guerra Civil, sus protagonistas o del franquismo y constituyó una comisión de expertos para realizar recomendaciones sobre su futuro, pero finalmente no se llegó a ningún acuerdo.
Pero la joya arquitectónica de la comarca es, sin duda, el
monasterio de San Lorenzo de El Escorial ubicado en la ladera del monte Abantos, limítrofe con la provincia de Ávila. Se trata de un complejo formado por palacio, basílica y monasterio construido en el siglo XVI por encargo de Felipe II. Su espectacular arquitectura, pintura, escultura ha cosechado múltiples halagos e interpretaciones. En torno a él se creó, a lo largo de los años, un patrimonio artístico del que destacan las Casas de Oficios, la Casita del Príncipe, la Casita del Infante o el Real Coliseo de Carlos III. Entre los artistas cuyas obras alberga el complejo figuran El Bosco, Velázquez, Luca Giordano, El Greco, Bernini o Cellini.
Continuando el recorrido por la comarca nos topamos con Galapagar, municipio que desde su construcción se ha desarrollado notablemente desde un punto de vista urbanístico, aunque conserva amplias zonas de pastos y bosques con enebros, fresnos, jaras quejigos y pinos. También se sitúan en la comarca Villanueva del Pardillo y Villanueva de la Cañada, que alberga las universidades privadas de Alfonso X El Sabio y Camilo José Cela y el Aquópolis, el parque acuático más famoso de Madrid.
La otra cara de la comarca es la conformada por los pueblos de la sierra.
Cercedilla, Navacerrada, Becerril de la Sierra, Collado Mediano, El Boalo, Los Molinos o Moralzarzal, pues son residencia habitual de veraneo para muchos madrileños y punto de encuentro para domingueros. Y es que la zona es atravesada por ríos como el Navacerrada y Navalmedio y numerosos manantiales y arroyos, además de un entorno natural privilegiado. No en vano, parte del
futuro Parque Nacional de Guadarrama ocupa parte de esta comarca.
Entre su diversidad ecológica sobresalen los bosques de roble y de pino silvestre, la jara, el tomillo, el cantueso, la zarzamora, los chopos, los fresnos y los álamos. En cuanto a su fauna, destacan los jabalíes, zorros, corzos, ardillas, conejos, verderones, herrerillos, perdices, búhos, rapaces, patos, garzas, reptiles e insectos. Las actividades deportivas como el senderismo, la escalada, esquí, o el
snowboard son otro de los principales reclamos de la zona. De hecho, la estación de esquí de Navacerrada es una de las principales del Sistema Central.
Cercedilla, con el escenario de los Siete Picos de fondo y con el valle de la Fuenfría en su término municipal, está considerada una de las localidades con mayor belleza natural de la región. Un poco más al sur se emplaza el pequeño municipio de
Collado Mediano que cuenta con un yacimiento romano y
Guadarrama que, cuadruplica sus más de 15.000 habitantes en verano al estar considerado un destino clásico de descanso en la Sierra.
ESTACIÓN DE ESQUÍ DE NAVACERRADA
A 60 kilómetros de la capital y a más de 1.800 metros de altitud, sin duda es uno los reclamos más importantes de la comarca de la Cuenca del Guadarrama, tal y como confirman los más de 30.000 esquiadores que acuden cada invierno. La estación, actualmente en proceso de recuperación para modernizar sus instalaciones de remontes mecánicos, tiene más de cien años. Junto a ella se sitúa la estación de Valdesquí ya en el término municipal de Rascafría. La de Navacerrada dispone de 17 pistas divididas en dos zonas: una alta, con pistas de niveles medio-alto, y una baja, con pistas para principiantes. Cuenta con restaurantes, cafeterías, hoteles, un ambulatorio, servicio de autobuses y hasta parada de tren, lo que convierte la estación en una pequeña ciudad alpina.
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