Opinión

Madrid bulle

Jueves 14 de marzo de 2013
Se firma al fin un principio de acuerdo para acabar con la huelga de Iberia, que traerá cierta paz a las calles de Madrid y a las dos partes del conflicto, aunque desde aquí, y a quien corresponda, seguiré  insistiendo en la idea de que la Terminal 4 es publica y de todos los españoles, que son quienes la han pagado con sus impuestos, y por lo tanto no se puede regalar a la British Airways a cambio de nada.

El respiro que ahora nos da Iberia es leve y breve, ya que la protesta  continúa incesante en todos los sectores, y son de nuevo los  trabajadores de Metro de Madrid quienes anuncian, tras ratificarlo en asamblea, más paros parciales de tres horas en las líneas, acompañados de manifestaciones para los próximos días 19, 20 y 21, de este mes, que además coincidirán con la visita de una delegación del Comité Olímpico Internacional que llega a Madrid para evaluar nuestra idoneidad; y que se llevará sin duda una imagen acertada de lo que vivimos como tranquilidad diaria. Eso es lo que deben haber pensado los convocantes para elegir tan desafortunadas fechas en las que producir más impacto dañino.

Los ciclistas inauguran normativas de la DGT, aunque rechazan de plano tener que ir con casco, según reza el nuevo art 179, y tener que circular en vías urbanas por el carril derecho; y por esto prometen protestas, claro, aún sin determinar. ¿Y qué quieren? Los motoristas y conductores de ciclomotores  tampoco quieren llevar casco, ni pagar impuesto de circulación, ni que les sanciones si quieren ir por donde les da la gana, sea aceras o en moto por pasos de cebra. Me pregunto si los ciclistas quieren ser los amos de las calzadas, sin orden ni ley que les afecte como al resto de todos los demás; porque no me explico esta terca reticencia a  adaptarse a las normativas a las que todos quienes andamos por calzadas públicas tenemos la obligatoriedad de someternos.

Y con este panorama madrileño andamos plenos todos de Barcenitis aguda y otras cuestiones fundamentales que nos llevan a una  reflexión, ampliamente compartida. El intervencionismo de estado no garantiza el futuro, como ya todos hemos comprobado claramente.  Lo que garantiza un futuro ee la asunción de nuestra parte individual de responsabilidad ciudadana y urbanismo individual. No esperar a que nos caiga el maná del cielo ni esperar que este famélico estado
español alimente para siempre a una determinada parte de la población mal acostumbrada; a que otros siempre tengan la culpa de todos nuestros pesares e intereses particulares, lo que nos ha llevado a  esperar siempre un paternalismo oficial, insoportable e inasumible.

Yo no quiero ley de transparencia, que manejen los políticos; hoy quiero independencia judicial que garantice el cumplimiento de la ley.

Es la hora de sellar entre nosotros consenso de unión y esfuerzo, sin diferencia de ideologías ni colores, de ser disidentes de esa simplonería quejica de quienes tuvieron apadrinamiento subvencionado sin fin, que hoy aún creen que sin esfuerzo real se  sale, y que la protesta constante les traerá de vuelta el dinero que ya no producimos en conjunto.

El milagro no se producirá si no existen cambios, y el primero debe ser la actitud con la que aceptamos que ninguno somos el centro del mundo y que somos todos, y no solo algunos sectores, los que vivimos en la misma incapacidad de comprender cómo y quiénes nos han traído hasta donde hoy estamos anclados y varados.

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