Jueves 07 de marzo de 2013
La exhumación de los restos de Juan March con el fin de realizarle una prueba de paternidad, después de que Ana María Gallart asegurase ser su hija, ya ha finalizado. La exhumación ha comenzado en la mañana de este jueves a las 07.30 horas en el cementerio de Palma, ha durado cuatro horas y media y ha contado como testigos en el interior de la cripta con la partes demandante y demandada.
La operación para desmontar la estatua yacente del banquero mallorquín, una pieza en bronce de Pablo Serrano, así como la losa de varias toneladas, ha llevado tiempo y ha precisado la intervención de una empresa especializada. El coste de esta operación y la prueba de ADN alcanzará los 6.000 euros, que correrán a cargo de la parte demandante.
Juan March nació en Santa Margalida en 1880 y falleció en Madrid en 1962, a los 81 años, tras sufrir un accidente de tráfico. Estuvo casado con Leonor Servera, de cuyo matrimonio nacieron Bartolomé y Juan March Servera.
La prueba de este viernes podría determinar si tuvo una hija ilegítima que, según ha explicado su abogado, Fernando Osuna, nació en Mallorca y fue a parar a una inclusa hasta los dos años junto a una hermana gemela que falleció a los pocos meses. La madre de la demandante trabajó en el servicio doméstico de los March, según la versión de Osuna.
El letrado ha insistido a los periodistas en que su defendida solo quiere tener el «derecho legítimo» de cualquier persona a saber quién fue su padre y, para ello, ya ha aportado pruebas escritas y testigos que han convencido al titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Madrid para acceder a exhumar el cadáver.
En caso de confirmarse su filiación, ha añadido, podría reclamar una cifra millonaria, ya que la de March es una de las familias más ricas de España. Los familiares del fallecido no se han pronunciado sobre el proceso judicial.