Opinión

Adelgazamiento para niños

Viernes 01 de marzo de 2013
El otro día escuché en la radio un anuncio de la empresa 'Cuerpo Libre' en el que vendían tratamientos para adelgazar a niños, dirigiéndose directamente a ellos como uno de los colectivos que puede estar interesado en su cartera de productos, junto a hombres y mujeres.

Me pregunté en Twitter si era legal el asunto y hubo algunas respuestas que me hicieron pensar en el tema. Como bien me concretaron, el problema no es si es legal, sino si es moral vender descaradamente a los niños curas de adelgazamiento.

Según el informe sobre la salud de los madrileños, recientemente publicado por la Consejería de Sanidad, la obesidad entre los jóvenes ha aumentado en los últimos 15 años por el sedentarismo y la mala alimentación. Un 20 por ciento entre los hombres y un 81 por ciento entre las mujeres.

Esta situación tendría que hacer reaccionar a las administraciones públicas, a las familias y a las instituciones privadas relacionadas directamente con la alimentación de los niños y jóvenes, como, por ejemplo, los colegios. Sobre todo, cuando dicho informe también señala que existe una práctica de medidas drásticas de adelgazamiento, relacionada con los modelos sociales, que preocupa de forma excesiva a los menores. Un 31,9 por ciento de las chicas de entre 14 y 16 años realizó dietas en 2010, y un 15 por ciento tuvo algún comportamiento relacionado con trastornos alimentarios (vómito autoinducido, ayuno de 24 horas, toma de laxantes, diuréticos o píldoras adelgazantes).

Uno de los principios de la publicidad es que uno de los compradores más jugoso es el adolescente. Es a quien es más fácil crear necesidades. Lo peligroso de esta estrategia de ventas tan agresiva es incidir en aspectos que pueden fomentar complejos en individuos con la personalidad todavía sin fraguar. No sé si es inmoral pero sí amoral tratar de garantizarse clientes para el presente y el futuro a costa de la salud del personal. Sobre todo, mediante soportes que muchas veces no están bajo el control paterno.

Habrá algunos que me dirán que le estoy haciendo el caldo gordo a los de 'Cuerpo Libre'. Pero, como me dijo sabiamente otro de los twitteros, la sociedad tiene que entender, y las administraciones promover, que para evitar la obesidad infantil es necesaria la educación de sus padres o tutores, que, por extensión, permitirá la educación de los jóvenes. La Posguerra ya pasó y con ella la filosofía popular de escapar. Ya no es el miedo a no comer lo que preocupa (bueno, sí preocupa a un sector de la población por la crisis, pero no es el tema que nos ocupa hoy), sino el cómo comer. Las modas que hay en la calle, el "mira que hermoso está" y el "Come que estás muy delgado" nos están matando.

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