Lunes 11 de febrero de 2013
En este país hay cosas del corazón que la razón no entiende, y cuestiones de togas y puñetas que el sentido común no comprende. Por ejemplo, que los jueces de la Audiencia Nacional tengan serias dudas de que la supresión de la paga extra de Navidad a los empleados públicos sea constitucional, y no descartan llevar el asunto hasta el Tribunal Constitucional. Teniendo en cuenta que los jueces forman parte de esa nómina de empleados públicos y que también se han quedado sin paga extra navideña, podríamos hablar de lo de ser juez y parte.
En otro asunto, los jueces del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, han revocado la orden del gobierno de esta Comunidad y han decidido que permanezcan abiertas las urgencias nocturnas y de fin de semana de tres municipios castellano-manchegos. Ahora los jueces entran en el campo de las competencias que tiene un gobierno para establecer la política sanitaria y deciden sobre el régimen de funcionamiento de las urgencias nocturnas y de fin de semana. Esto sólo se entiende desde el celo de los jueces por la defensa de los intereses de los pacientes, desde un desvelo por garantizar la mejor prestación sanitaria posible, cuestión siempre loable. Hasta aquí la cosa va bien, aunque sea interferir en la política sanitaria de un gobierno elegido democráticamente, pero las dudas comienzan cuando uno se pregunta, ¿porqué el celo judicial no protege a los pacientes en los casos de huelgas salvajes en la sanidad pública?, ¿porqué permiten que se menoscabe la seguridad de los pacientes suspendiendo consultas médicas y retrasando intervenciones quirúrgicas?. Y lo último, quizá lo penúltimo: la Justicia avala que el diputado y miembro del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Juan Manuel Sánchez Gordillo, asaltara supermercados cuando lideró un piquete informativo en la huelga general del 29 de marzo del pasado año. Dicen los jueces “que su acción fue parte del derecho a la huelga y del hábito de afear su comportamiento a quien no la secundase”. Apaga y vámos. ¿De España? Ya veremos.
En este país hay cosas del corazón que la razón no entiende y cosas de la razón que el sentido común no comprende.
TEMAS RELACIONADOS: