Madrid

Jaime Cedrún: "Estamos a las puertas de un cambio de rumbo"

Secretario general de CCOO Madrid

Miércoles 06 de febrero de 2013
Jaime Cedrún (Castroponce, Valladolid, 1953) acaba de convertirse en secretario general de CCOO Madrid tras sustituir a Javier López. Profesor de Secundaria en sus inicios, ha sido desde el año 2000 responsable de las relaciones institucionales del sindicato. Ahora, tras encabezar una lista única resultado de un acuerdo, afronta su nuevo cargo con optimismo.

¿Qué tal los primeros días al frente de CCOO Madrid?
Hemos tenido la primera ejecutiva y hemos hecho ya el reparto de secretarías. Ahora estamos ahora trabajando en los equipos y al mismo tiempo teniendo ya alguna conversación. González [Ignacio González, presidente de la Comunidad] me llamó para felicitarme y hay un compromiso de que nos veremos. El señor Arturo [Arturo Fernández, presidente de CEIM], lo mismo.

Preparando las primeras reuniones…
Sí, porque hay una situación dura y estoy detectando que hay una preocupación. Por fin, hay una preocupación, porque así no se puede seguir. Las cifras del paro han sido tremendas y las de personas que no tienen ningún tipo de protección son cada vez más graves. Por otro lado, se está demostrando que las desigualdades crecen, que en esta crisis hay algunos que se están forrando, que las rentas del capital están creciendo y las rentas salariales están bajando. La pobreza es cada vez mayor. Ya los bancos de alimentos no llegan y la caridad no puede ser la sustitución de la política social. En esas circunstancias hay preocupación.

¿En quién ha visto esa preocupación?, ¿en actores que puedan tomar medidas?

También ha llamado la consejera de Empleo y espero que el Consejo de Madrid se convoque. Nosotros hemos propuesto un plan de choque contra el paro y hemos planteado una renta de rescate para todas las personas que no tienen ninguna protección. Estamos concretando que sea para las personas con cargas familiares, sin ningún tipo de ayuda, ni de prestación.

¿Eso no es el la Renta Mínima de Inserción (RMI)?
Es más que el RMI. Lo queremos ampliar. En estos momentos, tenemos a 300.000 personas sin protección y calculamos que pueda haber 100.000 familias cubiertas por el RMI, pero hay otras que no. Queremos que les entre una renta aunque sea pequeña.

¿En qué consistiría ese plan de choque contra el desempleo?

Estamos planteando una iniciativa que vamos a trasladar a la patronal y a la Administración. Creemos que hay dos líneas de trabajo. Primero, ver de qué manera paramos la sangría de destrucción de empleo y eso significa hablar de financiación de las empresas. Y segundo y ligado a esto, tratar de incrementar el consumo. Entendemos que desde el Gobierno se tienen que poner en marcha políticas de inversión pública, y de dinamización de la economía y el consumo.

¿Parece que es justo lo contrario de lo que están planteando el Gobierno regional? No hay previsión de inversiones públicas…
Pero los datos nos dicen que es un fracaso lo que están haciendo. La gran pregunta que tienen que responder ellos mismos es si el modelo suyo sirve o no. Yo creo que no, que las políticas neoliberales son una locura. Más allá de otras consideraciones, se está viendo que la privatización de la sanidad es un fracaso. Resulta que quieren ahorrar y se está demostrando día a día que es un despilfarro.

También creemos que hay dinero. La fiscalidad en la Comunidad tiene recorrido. Nosotros creemos en recuperar el impuesto de patrimonio y la eliminación de las bonificaciones en el de sucesiones y donaciones. También se puede incorporar un impuesto al sistema bancario. Y hemos descubierto que no se están cobrando los impuestos en muchos municipios por un problema de gestión. Se puede incluso ser más flexible con la imposición en los salarios, pero que aquellos que tienen dinero hagan esa contribución solidaria. La renta de rescate que proponemos va a ser cara, pero vamos a plantear que se haga con uno de los impuestos de los ricos. Vamos a pedirles a los que más tienen que aporten el dinero para el rescate de las familias.

¿Cómo afronta estos cuatro años que tiene por delante?
Estamos pasando probablemente por los momentos más duros de la democracia. Desde el punto de vista del trabajo creo que va ser muy difícil, aunque quizás sin la persecución sindical a la que nos han sometido de una manera injusta y sobre bases falsas. El aspecto positivo del momento es que los planteamientos que estamos haciendo los sindicatos se están entendiendo. Hay mimbres para que la sociedad se movilice y se tiene que movilizar ya no por la defensa de los derechos laborales, sino por la democracia, con lo que está sucediendo en estos momentos: la corrupción, el fraude democrático, hacer cosas distintas a las prometidas en los programas electorales... Todo eso hay que regenerarlo. Y la única solución que veo es que la sociedad española se movilice. En ese sentido, yo soy optimista. Por otro lado, ya nos está afectando todo. Las consecuencias más nefastas de la crisis están aquí y van a ir empeorando cada día más. Tiene un inconveniente y es que hay mucha gente sufriendo esto, cada días más. Pero también tiene una ventaja, que es que cada día se demuestra que esto ha fracasado. Por lo tanto, yo creo que estamos a las puertas de un cambio de rumbo.

¿Cuáles van a ser sus primeras decisiones o actuaciones? Hemos hablado ya de un pacto por el empleo y de la renta de rescate. ¿Algo más?
Vamos a plantear también un salto cualitativo en la participación social. Hay una voluntad por parte de todas las organizaciones sociales de tener un espacio donde podamos debatir, discutir y movilizar a la sociedad madrileña. Y, por otra parte, vamos a estimular más el trabajo con los compañeros y compañeras que están en el paro. Aquellos que en estos momentos no tienen empresa porque les han despedido o porque pertenecen a colectivos en los que el nivel de rotación o precariedad es tal que no saben ni dónde están. Habíamos aprobado ya una hoja de ruta y ahora va a ser una de las prioridades.

Con el recorte de subvenciones uno de los programas que se había visto reducido en CCOO es el de asesoramiento para encontrar trabajo.
Se han cargado los Centros Integrados de Empleo dentro del recorte tan miserable que han hecho con las políticas activas de empleo. Ahora tenemos una realidad diferente y es mucho más difícil conseguir lo que te he planteado. Habíamos cometido algunos errores en el planteamiento anterior, confiados en que ya teníamos los centros. Y ahora lo queremos retomar, vincular más nuestros instrumentos de ayuda a los parados con los compañeros que trabajan en las empresas para que, en el mismo momento en que se produzca la situación de paro, puedan tener ya la referencia en el sindicato de dónde tienen el apoyo y la ayuda para salir cuanto antes del paro.

Hay más de 600.000 parados en la región. ¿Se va a seguir destruyendo empleo? ¿Qué análisis hace?
En la Comunidad de Madrid podemos llegar a los 700.000 parados perfectamente en el 2013. Los procesos de destrucción de empleo se siguen dando. Ahora ya no son las empresas del sector inmobiliario en las que crece el paro, sino en los servicios, sobre todo en los servicios públicos. El paro lo está creando la Administración directa o indirectamente. Los despidos están llegando también a otros sectores, como el financiero o las grandes empresas de bienes y servicios, que habían aguantado hasta ahora. Es decir, la crisis ya está empezando a destruir los empleos más estables que había y a poner en riesgo las empresas más competitivas y solventes que teníamos. La situación es tremendamente grave y necesitamos cambiar esto cuanto antes.

¿Cómo ve la situación política en Madrid?
Creo que tenemos un problema de debilitación de la democracia en las instituciones. Con todo lo que está ocurriendo la desafección que se está produciendo no es solo hacia los políticos, sino también hacia todas las instituciones democráticas, otra de las cosas que nos toca a nosotros también. Somos una institución democrática, se nos ha visto ahí y se nos aplica el mismo baremo, pero es profundamente injusto, al igual que a todos los compañeros que se dedican a la política se les trate igual. Por eso, hay que ajustar los procesos democráticos. No creo que ayude nada que tengamos un presidente y una alcaldesa que no se han presentado a las elecciones. Aunque sea legal, me parece que no proyecta nada bueno. Por otra parte, el brote de corrupción que tiene el partido en el Gobierno necesita una aclaración cuanto antes. Y lo tercero y yo creo que más importante que lo anterior, no pueden seguir con políticas que no han pasado el refrendo de la población, que no se han presentado en los programas electorales, como la privatización de la sanidad, por ejemplo.

¿Cómo valora la etapa de Javier López al frente de CCOO Madrid?
Yo le he calificado como el mejor sindicalista que tiene esta organización. Obviamente, es una valoración muy subjetiva. Creo que la forma que ha tenido de dirigir ha sido determinante para poder soportar lo que hemos tenido que soportar en los últimos 12 años. También ha conseguido que la Unión de Madrid tenga una gran proyección social y lo necesitábamos para defendernos de toda la campaña de desprestigio que hemos tenido. Y además ha tenido el peor periodo y la peor de todas las organizaciones, porque lo que ocurre en Madrid no ocurre fuera. Esto es un agujero negro y se está dando lo peor y, bueno, también lo mejor respecto a la contestación.

Solo tuvimos normales los primeros cuatro años, con Gallardón [Alberto Ruiz-Gallardón, expresidente de la Comunidad y exalcalde de Madrid], pero desde el 2004 esto ha sido un frente de batalla. Cuando entró Aguirre [Esperanza Aguirre, expresidenta de Madrid] nos puso encima de la mesa un pacto por el empleo y en el apartado de derechos sindicales mucho dinero, tres veces más que con Gallardón. Al principio no lo entendíamos, pero pronto supimos por qué. A los pocos días hicimos una huelga general en sanidad por un conflicto salarial y a partir de ese momento se vio que su intención era pagar para que no hiciéramos ese tipo de protestas. A partir de ahí ha sido la guerra permanente. Con la crisis ha sido todavía mucho más duro. Pero ahora mismo como sindicato estamos más cohesionados que nunca.

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