Martes 05 de febrero de 2013
A Antonio de Guindos le ha pillado el seísmo del Madrid Arena en el epicentro del mismo, y se lo ha llevado por delante sin que haya opuesto ninguna resistencia. El prometió en su día, concretamente en la comisión municipal de investigación del caso, que si el juez le imputaba, dimitiría de su cargo. Y lo ha cumplido. Se agradece siempre que haya una persona de palabra, y sobre todo, que haya un político, o alguien dedicado a la política, que dimita en cumplimiento de una promesa.
Conozco a Antonio de Guindos lo suficiente para decir que es, principalmente, una buena persona, y además, un hombre trabajador, casi una especie de hormiguita obrera. Es discreto, sin pretensiones políticas irrefrenables, persona fiel a quienes confían en él y eficaz en su tarea diaria. Fue primero coordinador general de Medio Ambiente, cuando Ana Botella era responsable de éste área de gobierno municipal, y cuando ésta se hizo cargo de la alcaldía, le encomendó una de las parcelas más amplias e importantes del gobierno municipal: Medio Ambiente, Movilidad y Seguridad.
La tragedia del Madrid Arena exigía responsabilidades, sobre todo después de que el juez que instruye el caso realizara las imputaciones que ha realizado. La cúpula de Seguridad del Ayuntamiento estaba en el disparadero y todos los componentes de esa cúpula han terminado imputados por el juez. A Antonio de Guindos no ha hecho falta recordarle la promesa que hizo en su día, porque nada más conocer la determinación del juez, la ha cumplido, y como actitudes de esta naturaleza no suelen ser corrientes en política, hay que destacar la coherencia, honradez y honestidad de De Guindos, sobre todo cuando muchos de los que hoy tienen sed insaciable de dimisiones, que no se cansan de pedir una dimisión tras otra, y principalmente la de la alcaldesa, ya estaban en política, y en el mismo partido que están ahora, cuando se produjo la tragedia de la discoteca Alcalá 20, en la que murieron 82 personas porque el local era una ratonera, no había sido inspeccionado por el Ayuntamiento y se estaba permitiendo una actividad sin las exigibles garantías de seguridad. Gobernaban el PSOE y PCE en el Ayuntamiento de Madrid, y nadie pidió dimisiones, ningún político del gobierno municipal dimitió por la muerte de 82 personas, muertes que podrían haberse evitado.
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