El Partido Popular cae seis puntos en intención de voto en el último mes, aunque seguiría siendo la formación más votada con un 23,9%, según una encuesta realizada por Metroscopia que este domingo publica El País.
La encuesta, realizada
entre el 30 de enero y el 1 de febrero, señala que los resultados obtenidos por el PP en unas supuestas elecciones generales serían los más bajos de la democracia para un partido líder. Por su parte, la estimación de voto del PSOE en febrero de 2013 sería de un 23,5 por ciento, mientras que la de IU sería de un 15,3 por ciento, y la de UPyD 13,6 por ciento. Otros partidos se repartirían el 18 por ciento de los votos y el voto en blanco supondría el 5.7 por ciento.
En este sentido, el sondeo destaca que
el bipartidismo, sobre el que se ha fundado la política española desde hace más de 30 años,
"se hunde", ya que PP y PSOE apenas sumarían ahora el 47,4 por ciento de los votos, 26 puntos menos que en las pasadas generales.
Del mismo modo, la participación, ahora, sería la más baja de la democracia. Un 53 por ciento acudiría a votar, mientras que 2011 fue un 71,7 por ciento.
El diario señala que esta encuesta recoge ya el efecto de las informaciones sobre las cuentas en Suiza del extesorero del PP Luis Bárcenas y las anotaciones contables de este, pero aún no se mide cómo afecta a la estimación de voto
la publicación en El País del libro que recoge supuestas entregas de dinero anotadas junto al nombre del presidente del Gobierno.
En cuanto a la gestión del Ejecutivo, un 77 por ciento de los españoles encuestados la rechaza, un 85 por ciento desconfía de Mariano Rajoy y un 79 por ciento suspende a su Gobierno. Para la mayoría de los ciudadanos (70 por ciento) un congreso del PP en el que se depure a los responsables sería la solución a esta situación, mientras que el 54 por ciento espera que se convoquen elecciones. Los votantes populares quieren cambios en la cúpula del partido (54 por ciento), aunque solo el 21 por ciento estaría por unas nuevas elecciones generales.
Finalmente, el 97 por ciento pide una ley de transparencia y el 88 por ciento que haya inspectores más eficaces. El 94 por ciento da por hecho que perjudica la imagen de España; el 90 por ciento ve peligrar inversiones y el 96 por ciento cree que cala la desmoralización ciudadana.