Martes 15 de enero de 2013
Sirva esto como ejemplo de lo que esta pasando con muchos edificios cerrados en Madrid, antaño alquilados a grandes empresas, hoy cerrados, sin inquilinos, y a la espera de tiempos mejores, lo que voy a contar que hacen un tipo de ladrones silenciosos, impunemente, con las propiedades de otros.
No hablo de okupas no, ni de expertos varios en la toma de casas o locales
deshabitados para vivir en ellos. No. Ojala cedieran estos a personas o familias con carencias económicas puntuales, antes de ver tal degradación visual.
Voy a destacar lo que ocurre en muchos sitios, como esta pasando ahora en un
lugar por el que paso a diario camino de mi casa, el numero 93 de la calle Mesena en Madrid.
Hace no mucho tiempo, un grupo de gente con aspecto de toxicómanos se colaron en ese edificio, rompiendo un cristal posterior que daba acceso a la escalera cerrada con rejas delanteras, de lo que hace pocos años era la oficina de una filial de telefonía y que iban a convertirse en pisos privados, según reza el cartel que aun se mantiene visible. No duraron mucho los ocupadores iniciales de aspecto necesitado, porque otro grupo de aspecto bien distinto, les debió echar casi inmediatamente.
Al principio la policía , imagino, que por el lío del cambio de dueños y el escándalo que montaban por las noches, aparecían por este lugar; pero ya no hay nada que salvar, ni hay peleas. Todo esta controlado.
Han quitado todas las ventanas, todos los marcos de aluminio, y se las han llevado; han desmontado y llevado los cristales, todos los equipos e instalaciones, los techos están arrancados, las puertas ya han desaparecido, incluso los cuadros de la luz general han sido desmantelados y las cajas están vacías en la vía publica.
Han arrancado incluso la cancela de hierro, la puerta doble que daba paso al
edificio, a lo que seguirán, seguro, los pocos adornos que formaban a juego la valla frontal. No se cortan en su afán y están preparados y coordinados del todo para el expolio que consiguen de las propiedades de otros.
Como dice una persona que vive muy cerca, ya es el segundo edificio de seis alturas que desmantelan robando absolutamente todo, y que deja a todo el alrededor con esa visión fantasmagórica de destrucción, como si fueran edificios, restos de guerra, de lo que hace apenas nada se alzaban perfectos y completos a la espera de un nuevo destino.
¿Hay derecho a que esto ocurra impunemente? Obligados a pagar todos un IBI leonino, por ley de propiedad, ¿no puede protegerse algo mas nuestros edificios para que esto no ocurra?
No parece que le importe a nadie que se desmantelen y roben impunemente el
todo más radical a edificios completos cerrados, sin que esto afecte a los ladrones ni siquiera para disimular o esconderse de sus fechorías.
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