Social

El desmantelamiento de El Ventorro, en febrero

El proyecto debía haber finalizado a finales de 2011

Miércoles 26 de diciembre de 2012
El poblado chabolista de El Ventorro, en el distrito de Villaverde, tiene los días contados. El Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) procederá al desmantelamiento del núcleo de 94 infraviviendas a principios de 2013. También se desarrollarán acciones de atención social en El Gallinero.

En 2008 el Ayuntamiento que entonces dirigía Alberto Ruiz-Gallardón se propuso un plan para erradicar el 65 por ciento del chabolismo en la ciudad. En colaboración con el Gobierno regional, contemplaba la desaparición de los poblados de Las Mimbreras II, El Cañaveral, Santa Catalina y El Ventorro. Su finalización estaba prevista para finales de 2011.

Cuatro años más tarde, el proyecto aún no ha concluido. El consejero de Transportes, Infraestructuras y Vivienda, Pablo Cavero, —organismo del que depende el IRIS— este miércoles ha hecho balance de lo efectuado hasta la fecha, afirmando que los realojos en Santa Catalina (45 familias) y Las Mimbreras (26 familias) en 2011 supusieron que "el número de chabolas en la región se redujera un 38 por ciento en un año, pasando de las 783 de 2010 a las 482 de 2011", a las que se suman las que habían sido previamente realojadas en El Cañaveral.

En esta misma línea, Cavero se ha marcado como objetivo en un "futuro inmediato" el desmantelamiento del El Ventorro para principios de 2013, cuyos trabajos —divididos entre el Área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de la capital, que se encargará de tramitar los correspondientes expedientes administrativos y de demoler  las chabolas, y el IRIS, que realojará a las familias que cumplan los requisitos— comenzarían en febrero. Asimismo, entre las actuaciones del organismo dirigido por Javier Ramírez destacan "acciones de atención social" para familias de El Gallinero.

Sin embargo, no encabezará el derribo de este poblado, pues, para este conflictivo asentamiento, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, hizo público un plan específico de erradicación. Según el informe anual del IRIS, 30.000 personas han sido atendidas en los distintos servicios del organismo público, lo que ha supuesto su reconocimiento por el Consejo de Europa a través del Premio Dosta.