Ciencia y tecnología

Nuevas estrategias para abordar enfermedades complejas

Jueves 27 de diciembre de 2012
Investigadores del Instituto IMDEA Alimentación consideran que la estructura genética del individuo tiene un papel determinante en la respuesta a los alimentos/fármacos y, por tanto, es posible explicar una respuesta nutricional a partir de un genotipo. 

Debido a las nuevas tecnologías, han aparecido relevantes perspectivas sobre la forma en que la variabilidad genética entre cada individuo puede influir en la respuesta individual a tratamientos tanto farmacológicos como nutricionales.  Esta gran variabilidad se atribuye a la genética interindividual, y puede alterar enormemente la eficacia de las recomendaciones generales que se han realizado tradicionalmente cuando éstas se trasladan a escala individual.  Así mismo, las distintas variaciones genéticas condicionan diferencias en los requerimientos nutricionales y los distintos genotipos contribuyen a la mayor o menor predisposición a sufrir ciertas enfermedades crónicas.  Por tanto, la acción de cada nutriente o fármaco en cada individuo es una respuesta de carácter poligénico con una modulación ambiental particular condicionada por polimorfismos genéticos asociados a determinadas enfermedades.

Dos de las disciplinas emergentes con más interés en investigación biomédica aplicada son la Nutrigenética y Farmacogenética.  Estas disciplinas estudian el efecto de la variación genética en la interacción entre alimentos/fármacos y enfermedad, identificando y caracterizando las variaciones genéticas asociadas a las diferentes respuestas frente a los nutrientes/fármacos en individuos o poblaciones.  De estas disciplinas (“nutrición/medicina personalizada” o “nutrición/medicina individualizada”) surge una nueva generación de estrategias dietéticas y fármacos, más eficaces y seguras, basadas en los perfiles genéticos de los individuos.  Por tanto, es importante considerar una nueva forma de intervención basados en técnicas de detención de polimorfismos para prescribir o aconsejar medicamentos/alimentos de forma proactiva, adelantándose a las posibilidades de efectividad y seguridad en el individuo. 

De todos los polimorfismos hay un creciente interés en los de nucleótido único (single nucleotide polymorphism - SNP) que pudieran afectar a la función de la proteína expresada por el gen portador y, por tanto, contribuir a la susceptibilidad a enfermedades.  Un SNP no-sinónimo (nsSNP) introduce una alteración en la secuencia de aminoácidos de la proteína codificada, lo que puede afectar a su estructura y, por tanto, a su papel fisiológico en el organismo humano, dando como resultado disminución, pérdida o incremento de su función. 

Estos polimorfismos pueden tener un gran impacto sobre la salud humana y por tanto, son buenos candidatos como modificadores de la enfermedad.  Con el desarrollo de la bioinformática tenemos la posibilidad de hacer predicciones “in-silico” acerca de aspectos relevantes para el desarrollo de nuevos fármacos/alimentos como la estructura 3D de las proteínas portadoras de nsSNPs y sus interacciones con pequeñas moléculas (medicamentos o nutrientes) que regulen su actividad, o para correlacionar las causas moleculares de las enfermedades o la respuesta individual a los fármacos. 
Sobre estos aspectos se ha discutido en artículos publicados por investigadores del Instituto  IMDEA Alimentación que describen los efectos de nsSNPs funcionales a nivel de proteína tanto en su estructura como en su actividad.  También se revisan los avances recientes en los métodos in-silico desarrollados sobre la base de criterios tales como el estado de conservación evolutiva o parámetros estructurales para caracterizar y seleccionar los nsSNPs con probabilidades de tener consecuencias funcionales.