"Tanto sufrimiento no puede quedar así. Tiene que haber Justicia". Era la reivindicación de María Luisa Torres poco después de ratificar ante el juez la denuncia interpuesta contra Sor María, la monja que le atendió tras haber dar a luz a su hija en la clínica Santa Cristina en marzo de 1982, y a la que acusaba de haberle arrebatado a su bebé.
Madre e hija,
separadas desde el momento del parto, en marzo de 1982, en la clínica Santa Cristina, se reencontraron
29 años después, gracias a un programa de televisión. Las pruebas de ADN confirmaron la
relación biológica. Según María Luisa, Sor María le manifestó poco después del parto
que su hija que había fallecido, si bien luego se retractó y le comentó que la había dado en adopción a una familia francesa."Me dijo que me la quitaba por adultera", aseguraba María Luisa reclamando
justicia. Una petición a la que se sumaba también
Pilar Alcalde, su hija biológica, que consideraba que "si no lo paga aquí, lo pagará arriba" porque la religiosa "ha hecho daño a muchas familias que están sin
identidad".
De esta manera,
María Gómez Valbuena, de cerca de 80 años y residente en un convento de las hermanas de la Caridad, se convirtió en la
primera imputada en un caso de niños robados en hospitales de toda España entre 1940 y 1990. El titular del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, Adolfo Carretero, le atribuye los delitos de
detención ilegal y
falsedad en documento público cuando trabajaba como asistente social en la clínica Santa Cristina. Una acusación a la que Sor María
no quiso responder durante su declaración ante la justicia, limitándose a enviar una carta exculpatoria a los medios de comunicación.
Pero el de María Luisa y Pilar no es el único caso de este tipo en el que ha salido a relucir el nombre de la religiosa, según subraya el abogado de Sos Bebés Robados,
Guillermo Peña. También
Felisa Tomico, que
denunció el pasado mes de noviembre el presunto robo de su hijo nacido en 1978, apuntaba que una monja llamada Sor María le dijo que su bebé había fallecido, convenciéndole de que no viera el cadáver porque estaba "desfigurado"."Siempre he tenido
sospechas de que me habían
mentido", ha afirmado la denunciante, antes de indicar que son muchos los indicios que apuntan a que su hijo fue
sustraído poco después del nacimiento.
También en la lista de denunciantes de bebés robados forman parte
Soledad Monzón y
Petra Gallego. La primera de ellas, presidenta de
SOS Bebés Robados en Madrid, tiene abierta una causa por el presunto robo de su hijo recién nacido en 1980 en el hospital Gregorio Marañón y
asegura que le comunicaron tres muertes distintas de su bebé. En el mismo año desapareció, poco después de nacer en el hospital de La Paz, la niña de Petra Gallego,
que ha encontrado a su hija hace dos años. La coincidencia genética del 99,97% entre ambas no deja lugar a dudas. En la clínica, según denuncia, le habían asegurado que su bebé había muerto.
Entretanto, decenas de personas pertenecientes a las distintas plataformas de afectados
se congregaban a las puertas de los juzgados para mostrar su apoyo a las denunciantes y reclamar una
investigación judicial sobre los hechos, así como un banco de datos para cotejar pruebas de ADN.
Se trata, según subraya
Guillermo Peña, abogado de Sos Bebés Robados, de investigar y llegar al esclarecimiento de los hechos "para la reparación moral de las víctimas". "No vamos a parar hasta que sepamos la
verdad", reivindica
María Cruz Rodrigo, portavoz de la plataforma. Habrá que ver si se descubre en 2013.