Martes 31 de julio de 2012
Agosto fue un mes negro para Metro de Madrid. En apenas 30 días se produjeron tres incidentes que se saldaron con tres muertos y 24 heridos leves. La Comunidad de Madrid realizó una comisión de investigación en la que se determinó que no hubo una falta de control de la seguridad en la red de ferrocarril metropolitano.
El 7 de agosto,
un tren de Metro se estrelló contra el talud que marca el final de la vía en las cocheras de Loranca. Murieron dos personas: el gerente de mantenimiento de ciclo corto de la empresa y su 'au pair' suiza de 17 años. Al parecer, este empleado conducía el convoy, en cuya cabina viajaban también su esposa, su hijo y la fallecida. Al parecer, había cogido el tren sin permiso en zona no autorizada para enseñárselo a la familia.
El 26 de agosto,
un operario de 34 años de una subcontrata de la compañía murió electrocutado cuando reparaba una avería en un túnel de Metrosur, entre El Casar y Los Espartales. Por último, el 29 de agosto
chocó un tren en la estación de Príncipe Pío, en el túnel del ramal que la conecta con Ópera. El conductor calculó mal la frenada y colisionó ligeramente contra la pared final, provocando 22 heridos leves.
La rápida sucesión de acontecimientos hizo saltar las alarmas sobre la seguridad en el Metro. La Asamblea de Madrid organizó
una comisión de investigación. La oposición fue muy crítica con
la laxitud de las medidas de control de la compañía y exigió responsabilidades políticas que no fueron satisfechas. Y es que el Gobierno regional explicó que
los casos fueron totalmente inconexos entre sí y que Metro cumple con sus deberes.
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