Opinión

Tras el 14 N: Los jóvenes tenemos la palabra

Jueves 22 de noviembre de 2012
Se cumple un año del Gobierno del Partido Popular, ha incumplido de forma
sistemática sus promesas electorales, perpetrando un fraude democrático sin
precedentes. Los recortes han sido, uno tras otro, una losa pesada en las espaldas de los jóvenes y los ciudadanos, que han visto como su calidad de vida, de trabajo y perspectivas de futuro se han degradado hasta extremos alarmantes.

Un año también marcado por las protestas en la calle, manifestaciones y
huelgas, un año de lucha sostenida para denunciar los atropellos de Rajoy y de
sus secuaces de partido. Aunque en un principio parecía que la ciudadanía no
despertaba frente a los atropellos que, con la excusa de la crisis económica, se
han traducido en el aumento del paro hasta niveles insoportables, recortes de
derechos laborales y degradación de los servicios públicos, el contexto social ha ido cambiado de forma radical hacia una actitud más reivindicativa.

La Huelga General del 14 de noviembre se ha caracterizado por la altísima
participación en la protesta de la ciudadanía desengañada de unos dirigentes
políticos que intentan tapar los desastrosos resultados de una gestión que, en un año, no aporta ningún dato económico positivo.

La Huelga General ha dado ya sus primeros frutos. En primer lugar, ha avivado la conciencia crítica de la ciudadanía frente a una política económica tremendamente injusta que está empobreciéndonos y colocando a miles de
familias en el límite de la exclusión.

También esta huelga general ha tenido la virtud de reforzar el nexo necesario
entre la ciudadanía, los trabajadores y las trabajadoras con las organizaciones
sindicales. Un cordón de unión imprescindible para lograr que prosperen las
reivindicaciones planteadas.

En tercer lugar, se ha caracterizado por el papel protagonista que nosotros, los
jóvenes, hemos tenido en esta Huelga General. Tengo que destacar la presencia de jóvenes de distintas edades que han marchado junto a los sindicalistas, tanto en la campaña de información de las semanas previas como en la víspera y la jornada de Huelga General.

Los jóvenes de este país estamos siendo uno de los grandes perjudicados de
estas políticas de la derecha que nos niegan un trabajo digno, una estabilidad y el derecho a vivir donde nacimos. Hoy son muchos, demasiados, los que tienen que hacer las maletas para emigrar y buscar en otros países el futuro que aquí se les niega, y resultado de la codicia sin límites de una clase empresarial y financiera, de manera particular, que pretende explotarnos sin el menor miramiento.

Hoy un universitario no vale nada en el mercado laboral nacional si tenemos
en consideración lo que se les ofrece como contrapartida a su trabajo y a su formación profesional. Pero además, el acceso a la educación se está encareciendo hasta niveles que impide a muchas familias permitirse "el lujo
de llevar a sus hijos a la universidad" o invertir para que sus hijos tengan una
formación y cualificación profesional.

En definitiva, quieren acabar con un logro de nuestros abuelos y de nuestros
padres, la educación pública universal y gratuita, nos quieren arrebatar el derecho al mismo futuro que sus hijos, por ello nos niegan el acceso a la universidad, nos expulsan del mercado de trabajo, o nos esclavizan si queremos entrar en él, nos obligan a buscar un futuro fuera, lejos de los nuestros, nos humillan, nos silencian, nos coartan y nos acusan de ser una juventud inmovilista. Y ha llegado el momento de que se den cuenta de que no vamos a permitirlo.

Seguiremos saliendo a la calle cada vez más, porque la lucha juvenil y ciudadana, nuestra conciencia colectiva y de clase trabajadora es la voz dormida que, una vez que los poderes que nos oprimen la despiertan, nada puede pararla.

Los recortes tienen y van a seguir teniendo contestación. Hay otro futuro
alternativo que vamos a escribir la juventud de todas las edades, con nuestras
conciencias despiertas y organizados ¡Sí se puede! Es el mensaje que clamamos en las calles, escuelas, universidades y centros de trabajo, una juventud y clase trabajadora unida, sindicada y en pie para exigir y reclamar nuestros derechos.

Se equivocan si creen que estamos dormidos y que perdurarán sus medidas
reaccionarias, porque la calle jamás ha visto mayor triunfo que el fruto de una
clase obrera y juventud organizada luchando por un futuro marcado por la
libertad, la justicia y la dignidad.

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