Opinión

Presupuesto de supervivencia

Lunes 19 de noviembre de 2012
Las cuentas municipales para el año 2013 surgen de la más dura de las realidades: no hay dinero para casi nada. Por eso las inversiones prácticamente desaparecen –apenas llegan a 150 millones los destinados a este fin-, los ingresos siguen cayendo –pese a la subida del IBI y de las plusvalías-, y los gastos tienen que continuar su descenso hasta los límites de lo imposible.

Los responsables municipales apuntan que los servicios continuarán prestándose, aunque ya se han encargado de poner en marcha otro tipo de contratos que abaratarán costes, y que prometen ser fuente de numerosos conflictos laborales: el de las basuras que acaba de sufrir Madrid no es más que el primero de ellos.

Lo bueno es que se está pagando la deuda —el año que viene ya se bajará de los 6.000 millones de euros—. Y lo mejor aún, que los pagos a proveedores comienzan a ser normales: las facturas se liquidan a 180 días, y no a once meses, como pasaba el año pasado, para desesperación de quienes aguardaban que llegara su turno. Si esto se remata, como apunta Enrique Villalba en este mismo medio, con la vuelta de la paga extra de Navidad para los funcionarios, aún mejor.

Lo malo es que, con ese margen, apenas queda lugar para nada que no sea la gestión pura y dura. Ni nuevos proyectos, ni dotaciones de calado, ni nuevas infraestructuras: sólo reponer, y hasta eso se hace muy justito. Lo único ilusionante en el horizonte inmediato es esa promesa olímpica que en septiembre de 2013 se desvelará como carroza o como definitiva calabaza.

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