madri+d | Martes 30 de octubre de 2012
Una sustancia de origen vegetal que tradicionalmente ha sido usada como protector solar podría utilizarse en el diseño de modernas aplicaciones tecnológicas gracias a su particular reacción a la luz. Una reciente investigación de la Universidad Autónoma de Madrid logró obtener un modelo que abre la puerta al desarrollo de estas aplicaciones. El trabajo fue publicado en la revista Physical Chemistry Chemical Physics.
El salicilato de metilo es una sustancia que puede extraerse de las ramas de abedul o del té y a la que tradicionalmente se le ha dado distintos usos medicinales y domésticos, entre estos el de protector solar. De hecho, se sabe que en la antigüedad las mujeres egipcias ya lo aplicaban en sus pieles, protegiéndose de este modo de las radiaciones UV de los rayos solares.
Actualmente, el salicilato de metilo se produce de manera sintética mediante la mezcla de ácido salicílico y metanol, y el estudio de su comportamiento fotofísico está abriendo un abanico de sugerentes aplicaciones tecnológicas. Estas aplicaciones van desde la utilización de su estructura molecular para la generación de radiación láser (mediante un mecanismo de fototransferencia protónica), hasta el diseño de sustancias que al presentar doble fluorescencias son susceptibles de ser utilizadas para guardar información a nivel molecular.
En un reciente trabajo publicado en la revista Physical Chemistry Chemical Physics, Javier Catalán, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), quien desde hace 40 años viene logrando significativas contribuciones es esta materia, propone un completo esquema que relaciona las evidencias científicas existente sobre “el singular comportamiento fotofísico del salicilato de metilo”.
Doble fluorescencia
El salicilato de metilo es una sustancia fotoestable -la radiación solar no afecta su composición química- gracias a la doble transferencia protónica que regenera su estructura molecular. No obstante, el compuesto presenta todavía un comportamiento fotofísico más interesante para los científicos. En términos generales, este radica en la capacidad para generar dos emisiones fluorescentes desde un mismo estado electrónico excitado.
La fluorescencia es un tipo particular de emisión de luz que caracteriza a las sustancias que son capaces de absorber energía en forma de radiaciones electromagnéticas, y que luego la emiten de la misma manera pero con una longitud de onda diferente. Por lo general, las sustancias fluorescentes absorben energía en forma de radiación electromagnética de onda corta (rayos X y radiaciones UV, por ejemplo), y la emiten a una longitud de onda más larga.
La doble fluorescencia mostrada por el salicilato de metilo fue estudiada por primera vez por un científico alemán, A. Weller, en 1956. Desde entonces, científicos de todo el mundo se han esforzado por comprender a fondo su naturaleza, llegando al consenso de que las dos fluorescencias del compuesto son generadas por la presencia de dos confórmeros, los cuales poseen en su estructura un enlace de hidrogeno intramolecular.
De forma más precisa, el más reciente trabajo de Javier Catalán determina que solo el confórmero más estable del salicilato de metilo presenta una primer fluorescencia que es estructurada, poco intensa y que comienza a detectarse aproximadamente a los 337 nanómetros de longitud de onda. Y una segunda que es mucho más intensa, centrada entorno a los 450 nanómetros, y que no desarrolla estructura.
“La viabilidad de las posibles innovaciones tecnológicas derivadas del salicilato de metilo pasa por comprender adecuadamente estas características”, declara el investigador, quien en su último trabajo no sólo ofrece un modelo para la mejor compresión de las mismas sino que, además, facilita importantes pautas para el diseño de sustancias orgánicas susceptibles de almacenar memoria a nivel molecular, tal y como actualmente se investiga en los laboratorios de la UAM.