Efemérides

El Palace cumple cien años

Lucía de la Fuente | Viernes 12 de octubre de 2012
En la confluencia del paseo del Prado con la carrera de San Jerónimo, con vistas a la fuente de Neptuno y a la plaza de las Cortes, se ubica uno de los hoteles más lujosos de Madrid: The Westin Palace. Fue inaugurado oficialmente el 12 de octubre de 1912.

La historia del Palace comenzó el día en el que el rey Alfonso XIII y el hostelero belga Georges Marquet, propietario de numerosos hoteles de lujo en Europa, se conocieron en el hipódromo de Deauville. El monarca enseguida le propuso construir un gran hotel de lujo que respondiera a la creciente necesidad de hospedaje del Madrid de principios de siglo, puesto que, si bien el Ritz, que acababa de ser inaugurado, satisfacía las necesidades de alojamiento de cualquier personaje adinerado, su capacidad no era suficiente, pues tan solo contaba con 160 habitaciones.

Marquet aceptó el reto y ordenó a sus empleados buscar un solar adecuado, decidiéndose finalmente por el terreno, de 6.000 metros cuadrados sobre el que se había levantado el palacio de los duques de Medinaceli. Solo el suelo le costó 1.500.000 pesetas. La construcción del inmueble, proyectado por Eduard Ferrés i Puig y el estudio de arquitectura Leon Monnoyer et Fils, se hizo a un ritmo inhabitual para la época —las obras comenzaron el 9 de marzo de 1911 y terminaron el 20 de septiembre de 1912—, siendo oficialmente inaugurado a bombo y platillo por el presidente de Gobierno, José Canalejas, en el que sería uno de sus últimos actos públicos antes de ser asesinado, el 12 de octubre de 1912. La fiesta contó con un concierto de la Orquesta Sinfónica que fue seguido de una recepción restringida a las autoridades y que contó con más de 4.000 invitados. No asistieron, sin embargo, los reyes de España, pues la infanta María Teresa, hermana de Alfonso XIII, acababa de fallecer a causa de una embolia pulmonar ocho días después dar a luz.

El edificio, compuesto por seis plantas sobre rasante y tres subterráneas, ofrecía todos los adelantos del momento. Inodoros, interfonos y teléfonos en cada habitación, ascensores o conducciones de agua caliente. El hecho de que hubiera un cuarto de baño en cada estancia fue la gran innovación del establecimiento, pues ni siquiera el Ritz de aquellos años contaba con tal adelanto. Otra de las novedades más destacadas fue la incorporación de hormigón armado en su estructura, convirtiéndose en el primer edificio de la capital construido con este material.

Marquet, como buen hombre de negocios, compró posteriormente a la competencia, el vecino hotel Ritz. De esta forma, hasta 1977 ambos establecimientos tuvieron un mismo propietario, si bien cada uno de ello mantuvo su estilo propio, pues el Ritz se dedicó a un público muy selecto y escogido, en tanto que el Palace era el más cosmopolita de Madrid.

El primer cliente del establecimiento fue un ciudadano belga, Leopold Ghende, que pagó 7,5 pesetas por pasar la noche en la habitación 141. Según la lista de precios, una habitación sencilla costaba 5 pesetas y la pensión completa 12,50. Desde entonces, han sido muchos los personajes conocidos que han pasado por el Palace. Escritores y poetas como Federico García Lorca, Jorge Luis Borges, Camilo José Cela o Mario Vargas Llosa; actores como Marlon Brando, Robin Williams o Mario Moreno 'Cantinflas'; cantantes como Mick Jagger, Bruce Springsteen, Bon Jovi, Montserrat Caballé o Pavarotti, o ilustres protagonistas de la historia como el Dalai Lama o Margaret Tatcher.

El periodo más difícil de la vida del Palace tuvo lugar durante la Guerra Civil española, pues hubo de permanecer sin actividad hostelera, acondicionándose como hospital militar. A partir de 18 de julio de 1936, día en que oficialmente se produjo la sublevación militar contra el gobierno de la Segunda República, tan solo entraron en el hotel 89 clientes, muchos de ellos periodistas españoles y extranjeros. El 4 de noviembre de 1936 el Ministerio de la Guerra, a la vista del repliegue de las fuerzas republicanas, decidió incautarse provisionalmente del hotel para convertirlo en hospital militar, trasladando a él material sanitario procedente
del hospital de Carabanchel.

Cuando la guerra terminó Georges Marquet recuperó el inmueble que
encontró completamente destrozado. Había desaparecido el mobiliario y la cristalería, así como la selecta bodega. Los peritos cifraron en más de cuatro millones de pesetas el coste de la restauración del edificio y los trabajos de rehabilitación duraron, en total, seis meses.

A mediados de los 40 el hotel ya había recuperado su ritmo normal y vivía un momento de auge. Durante la Segunda Guerra Mundial, y teniendo en cuenta la postura neutral de España durante la contienda, los salones y el bar del establecimiento sirvieron de centro de operaciones de agentes extranjeros y fuente de información de periodistas.

Tras décadas en las que el hotel se convirtió en centro neurálgico, donde tenían lugar tertulias y banquetes de homenaje a políticos o intelectuales, en los años setenta, tras la muerte de Marquet, se produjo una renovación de la cúpula directiva. Ya durante la transición, cuando España estableció relaciones diplomáticas con la
China comunista, la embajada de ese país fue instalada, de manera provisional, en una de las plantas del hotel. En el Palace también tuvieron lugar muchas de las conversaciones que hicieron posible la Constitución de 1978, alojándose en sus estancias, debido a su proximidad al Congreso de Diputados, miembros de todas las fuerzas democráticas de la época.

Precisamente, por esta ubicación, el 23 de febrero de 1981, cuando el teniente coronel Antonio Tejero intentó dar un golpe de Estado, el hotel sirvió, durante unas horas, de cuartel general, donde periodistas y negociadores no perdían detalle de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en el Congreso asaltado.

Desde 2005 el Palace es propiedad de Starwood Hotels&Resorts Worldwide, una de las cadenas líderes de la industria hotelera mundial. En la actualidad The Westin Palace Madrid cuenta con 467 habitaciones y suites de estilo Belle Époque, los restaurantes La Rotonda y Asia Gallery, los salones de jazz del Rector's Club y la cervecería La Brasserie. Con esta historia, no es extraño que el actual director del Palace, Marc Lannoy, se muestre orgulloso de dirigir un establecimiento que “siempre ha sido parte de Madrid y de España”.