Opinión

Un referéndum sobre los ajustes del Gobierno

José Ricardo Martínez | Miércoles 10 de octubre de 2012
El día 7 de octubre se conmemora a nivel internacional la llamada Jornada Mundial Trabajo Decente. El Trabajo Decente, concepto consensuado en el marco de  la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a nivel mundial por los gobiernos  y las organizaciones de empleadores y trabajadores: "Que se basa en el reconocimiento de que el trabajo es fuente de dignidad personal, estabilidad familiar, paz en la comunidad, democracias que actúan en beneficio de todos, y crecimiento económico, que aumenta las oportunidades de trabajo productivo y el desarrollo de las empresas".

Para conseguir esto, se estableció un programa sobre Trabajo Decente,  basado en la aplicación  de cuatro objetivos estratégicos: crear trabajo, garantizar los derechos de los trabajadores, extender la protección social y promover el Diálogo social.

Llevamos en nuestro país cinco años sumidos en una profunda crisis y las perspectivas de superar la crisis económica en un futuro inmediato no son nada halagüeñas.

Las  duras medidas, ajustes y recortes presupuestarios a los que los gobiernos han sometido a  la ciudadanía: trabajadores, clases medias y colectivos más desfavorecidos han alcanzado dimensiones nunca vistas, provocando un empeoramiento de las condiciones de vida y de trabajo.

Mientras, se pide paciencia y comprensión, mantienen el discurso  de que éstas son las únicas políticas posibles para salir de la crisis, estrategia interesada y errónea que, lejos de inspirar confianza, está empezando a producir hartazgo y descontento ciudadano.

La creación de empleo es sustituida por la destrucción de puestos de trabajo. Las últimas reformas laborales están suprimiendo derechos a los trabajadores, desregulando y vaciando de contenido las relaciones laborales, atacando directamente la negociación colectiva y reduciendo el alcance de los convenios.  

La protección social, la seguridad, la salud y la educación, pilares fundamentales de equidad, igualdad y cohesión, están siendo mercantilizados.

Finalmente, la promoción del diálogo social, donde la participación de las organizaciones de trabajadores y de empleadores se considera fundamental para elevar la productividad, evitar conflictos en el trabajo, y crear sociedades cohesionadas, es despreciado por la clase política gobernante.

En este contexto están aumentando las desigualdades, la pobreza, la exclusión, el desempleo, la precariedad laboral, el cierre de empresas…, empobreciendo a las familias y  frenando el consumo.  La crisis  económica y financiera, además, se ha convertido en una crisis del mercado de trabajo que impide el crecimiento, único motor  para salir de esta situación insostenible.

Mientras el Gobierno, mintiendo a los ciudadanos, está imponiendo una política económica alejada totalmente de su programa electoral.

Para UGT es el momento de exigir el derecho a pronunciarnos, a manifestar nuestra opinión de manera democrática mediante un referéndum, un instrumento que está establecido en las Constituciones, también en la nuestra, y que se puede y debe usar en términos de normalidad democrática como se hace en otros países. No tenemos por qué ser diferentes a los demás en calidad democrática.

Un referéndum que, en definitiva, oriente al Gobierno en la senda del empleo como prioridad, el diálogo social, la defensa de los servicios públicos y el crecimiento económico.

TEMAS RELACIONADOS: