Nueve chabolas y el templo evangélico del poblado de El Gallinero, junto a la Cañada Real, han sido derribadas este martes. El Ayuntamiento asegura que todas estaban deshabitadas y, por tanto, no ha sido necesario efectuar ningún realojo. Sin embargo, este diario ha comprobado que en dos de ellas residían familias, tal y como denuncian los voluntarios que trabajan diariamente en la zona.
El Gallinero vuelve a ser noticia. Sus 420 habitantes recibieron, hace un par de semanas, 26 nuevas órdenes de derribo, dictadas por el juez a instancias de la Junta de Compensación de Valdecarros, propietaria del terreno. Diez se han ejecutado esta misma mañana.
"Sin decir ni buenos días y con provocaciones de la policía —una mujer que estaba fumando ha sido insultada por un agente—, a las 8.00 horas han empezado las demoliciones. Ya nos había avisado
Julio César Santos, jefe de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Madrid, de que vendrían, no sabemos muy bien con qué intención hizo este aviso. En total, han derribado diez chabolas de varios puntos del poblado, dos de ellas ocupadas". Así relata lo sucedido
Javier Baeza, párroco de la San Carlos Borromeo, quien además ha anunciado que presentará una denuncia contra Santos por
"allanamiento de morada".
Los operarios municipales han comenzado las demoliciones con dos excavadoras entre gritos de "¡fuera!" de voluntarios y residentes y ante la vigilancia de agentes municipales y de las Unidades de Intervención Policial del Cuerpo Nacional de Policía. Pese a los incontables momentos de tensión, la operación se ha desarrollado de manera pacífica y sin que se produjeran incidentes destacables.
En total se han ejecutado diez derribos. Siete de ellos en chabolas vacías, uno en el templo evangélico levantado por los propios inquilinos del asentamiento —muchos de los vecinos son seguidores de la Iglesia de Philadelphia—, y dos en viviendas ocupadas. Urbanismo niega que en ninguno de los chamizos viviera gente. Servicios Sociales, también: "Hemos trasladado una unidad del Samur Social de manera preventiva, pero no se ha desalojado a ninguna familia", indica un portavoz. Parece ser que e
l Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) había certificado que las casas estaban desocupadas. "Está comprobación se hizo en verano, cuando hay mucha gente que se ha ido a Rumanía, pero ahora ya han vuelto", indica una mujer, después de increpar a un agente.
Los voluntarios de la zona —esta mañana había varias decenas— están muy descontentos con la actuación municipal. "Lo dejan todo hecho un desastre, no recogen nada,
las propias mujeres son las que están desescombrando", dice el voluntario Miguel Ángel Vázquez. "Si tiras esto y no les das una alternativa ¿qué crees que va a pasar? pues que en unas semanas lo han vuelto a reconstruir", añade otro.
A primera hora los niños del poblado, más de 200, todavía no habían ido al colegio. Con el jaleo, algunos han subido a la ruta y
otros muchos se han quedado sin ir a clase jugando entre escombros. Muchos de los presentes han aprovechado para criticar que las rutas escolares "casi siempre están llenas": "No hay plazas para todos".
Miseria a 14 kilómetros de Sol
El Gallinero es un asentamiento habitado por gitanos rumanos que está emplazado a catorce kilómetros de la Puerta del Sol, junto a la A-3 y que, desde 2005, constituye un gran problema social y urbanístico en la capital. El párroco Javier Baeza ha hecho un llamamiento para que el Consistorio madrileño apoye el
"plan de inclusión" que han elaborado diversos colectivos y profesionales y que propone una estrategia de intervención basada en que los residentes del poblado se autoconstruyan sus propias viviendas en otro emplazamiento: "Estamos de acuerdo en que todo el poblado es indisciplinado urbanísticamente, pero no puedes derribar aleatoriamente sin ofrecer alternativas". El Ayuntamiento de Madrid indica que los derribos corresponden a la
legítima voluntad de los propietarios del suelo.
El concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid,
Pedro Zerolo, ha manifestado su "profunda indignación" por los derribos y ha anunciado que su grupo exigirá un informe sobre cómo se ha procedido al Gobierno municipal. El portavoz de UPyD,
David Ortega, ha considerado que el derribo sin alternativas adecuadas "no es la solución" para la zona.