Sara Medialdea | Jueves 27 de septiembre de 2012
Creíamos el día 17, a eso de las 14.30 horas, que nada más nos podría desencajar la mandíbula de nuevo. Craso error. Esta semana, la adrenalina se nos ha vuelto a disparar a los plumillas del mundo local. Y es que no dejan de pasar cosas, a tal velocidad que apenas ha dado tiempo a contar una cuando hay que comenzar con la siguiente.
De entrada, hemos cambiado de presidente regional. Ahí es nada: el cuarto de la Comunidad, y el primero que no llega directamente tras las elecciones, sino por renuncia de la anterior. Ignacio González ha vivido dos días intensísimos en la Asamblea de Madrid, explicando sus intenciones y rebatiendo a sus oponentes. Aunque sus intenciones sean continuistas, en fondo y en formas, lo cierto es que él es una persona diferente de Aguirre, y más pronto que tarde comenzará a dejar su propia huella.
En medio del terremoto político del cambio de jefe en el Ejecutivo regional, surgió el tsunami de la manifestación del 25-S. Con intención de tomar el Congreso, o sólo de rodearlo y que se rindiera solo, el asunto es que se concentraron muchos miles de personas -la contabilidad de la Delegación del Gobierno es a veces un tanto desconcertante-, unas con intenciones pacíficas y otras no tanto. Resultado: más de sesenta heridos, muchas carreras, imágenes descorazonadoras y... una nueva manifestación de protesta al día siguiente.
Pero la guinda aún está por llegar: será esta tarde, se anunciará en internet, probablemente utilizando las redes sociales, y manteniendo la expectación hasta el último segundo. El primer gobierno de Ignacio González promete seguir en la misma línea, pero ¿traerá sorpresas? Hay opinones para todos los gustos. Lo único cierto es que, como señala el dicho popular, cuando cambia el Papa, el monaguillo se alegra, porque sabe lo que eso significa: que corre el escalafón.
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