Opinión

Botella, Mujer del Año

Ángel del Río | Lunes 17 de septiembre de 2012
Un Ayuntamiento como el de Madrid siempre es complicado de gestionar. En época de bonanza económica, hay que acertar en las prioridades a la hora de programar las inversiones para que posibles excesos no produzcan deudas que se puedan convertir en losas graníticas cuando llegan tiempos de vacas flacas, de ubres famélicas de las que no se puede exprimir una sola gota de leche.

Este último escenario es el que se encontró Ana Botella cuando le tocó asumir el papel histórico de ser la primera alcaldesa en la vida municipal de Madrid. Y frente a esta novedad, ante esta oportunidad de que por primera vez una mujer empuñara el bastón de mando de la Villa y Corte, coincidía un tiempo de tribulaciones económicas, la peor situación que se puede encontrar alguien a la hora de tomar las riendas de una administración tan compleja e importante como el Ayuntamiento de la capital de España.

Ana Botella se encontró con una hacienda municipal fuertemente endeudada, con un gasto contraído difícil de asumir y un gasto corriente complicado de cumplir. Por primera vez desde la llegada de la democracia municipal, la ciudad de Madrid no tenía dinero en el capítulo de inversiones para seguir mejorando y ampliando las obras y los servicios, para continuar el proceso de modernización, desarrollo urbanístico y realización de nuevas infraestructuras. Había que hacer encaje de bolillos para atender a los gastos más perentorios, como las nóminas del personal y la prestación de los servicios básicos.

En una situación tan delicada, la nueva alcaldesa no dio tiempo al desánimo, cogió el toro por los cuernos sin mirar para otra parte, asumió la precariedad económica, la necesidad de atender los gastos esenciales y, sobre todo, la valentía política que nacía del imperioso recorte de gastos, un bisturí que en tiempo de crisis es difícil de manejar y cuyo empleo está expuesto a muchas tensiones.

Apenas ha transcurrido un año desde que Ana Botella empezó a gobernar en tiempos difíciles. Para quienes no apostaban por ella, gente incluso de su propio partido, Botella ha sido una sorpresa; para quienes tenían dudas sobre su capacidad de gestión, ésta las ha resuelto, porque está sabiendo gestionar una situación muy complicada, agravada por el peso de la herencia económica recibida. Objetivamente creo que Botella está siendo una buena alcaldesa, sobre todo teniendo en cuenta el tiempo complicado que le ha tocado vivir.

Por eso, un numeroso grupo de periodistas de todos los medios de comunicación de Madrid, decidimos concederle el premio 'Mujer del Año' de Madridiario, que le será entregado esta noche y que espero que represente para ella un estímulo personal.

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