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Un Atlético sobresaliente y confiado

MDO/E.P. | Lunes 17 de septiembre de 2012
El Atlético se ha impuesto al Rayo Vallecano (4-3) en el derbi madrileño disputado este domingo en el Vicente Calderón, correspondiente a la cuarta jornada de la Liga BBVA. Los de Simeone demostraron no verse afectados por la ausencia de competición durante dos semanas, ya que realizaron un partido idóneo que casi se les escapa por su excesiva relajación final.

Sucedidos los actos de homenaje a la sección de balonmano, que exhibió la Super Globe conquistada, y a la primera plantilla, que ofreció al aficionado la Supercopa, el balón echó a rodar. Tras una breve disputa por el control del balón, el Atlético generó las primera ocasiones. Un valiente Rayo vio como llovían balones sobre su área. Aprovechando las bazas de Diego Costa —titular por las molestias de Adrián— y Falcao, los rojiblancos se aproximaban a balón parado.

La primera ocasión clara llegaría a cargo de Gabi, que remató una buena jugada trenzada por Diego Costa y Arda. Una cabalgada de Diego Costa, ex del cuadro vallecano, forzó un rechace dentro del área. Lo aprovechó Mario Suárez, incorporado al ataque, para inaugurar el marcador. Antes del descanso, de nuevo el centrocampista cedió un balón a Arda. Éste recibió dentro del área e intentó batir a Dani de vaselina con un toque sutil por encima. La defensa desbarató la ocasión al despejar bajo palos.

Final antes de tiempo
A la salida de vestuarios, el atisbo de esperanza de los de Paco Jémez desapareció por completo. La efectividad de los puntales del Atlético de Madrid pareció sentenciar el duelo en diez minutos. Falcao bajó un balón llovido y se la cedió a Diego Costa, que regaló el gol a Koke en un fantástico pase. En una jugada similar, Juanfran asistió a Arda. Para completar el aluvión, Diego Costa fue víctima de un penalti cometido por Javi Fuego. Falcao lo transformó en gol.

Los rojiblancos, confiados, tuvieron que sufrir varios sobresaltos por su excesiva relajación al final del encuentro. Delibasic anotó en la recta final dos tantos que parecían intrascendentes. El tercero lo firmó Leo, que llevó a su equipo a asediar la meta de Courtois hasta el pitido final.