Jueves 13 de septiembre de 2012
Parecía que el enfrentamiento entre Madrid y Barcelona por conquistar la voluntad de Adelson, el magnate del juego, finalizaría con la decisión de llevar los millones a uno y otro lugar. Pero no ha sido así. Si se hubiese ido a Cataluña, quizá hubiese terminado, si tenemos en cuenta las palabras de Esperanza Aguirre al afirmar que su preferencia era esta comunidad pero si elegían otra se conformaría siempre que fuese en territorio español.
Pero Sheldon, Adelson de apellido y americano él, ha optado por Madrid y han ocurrido una serie de sucedidos que nos hacen sospechar que la negativa que ha recibido la Generalitat no ha sido bien recibida.
Para empezar ha empezado a salir a la luz algunas de las pretensiones y exigencias de los empresarios de Las Vegas que, según nos dicen ahora, no estarían dispuestos a aceptar, aunque hasta que llegó la decisión final nadie se había pronunciado. Pero además, la respuesta empresarial no se ha hecho esperar y han contestado con un proyecto similar pero más modesto que, a decir de los segundos del President, es más apropiado para Cataluña y el turismo. Pero sinceramente parece más una pataleta infantil al que no se le permite un capricho que una realidad que vaya a tener un final. Pero esto es así. Artur, Don Artur Mas, no quiere que el PSC le acuse de haber tenido uno de los mayores fracasos de la historia reciente de Cataluña al no haber sido capaz de traer a su tierra un proyecto, que antes de la negativa americana, tanto les gustaba a todos y por el que tanto luchaban. Y es que no parece que Mas obtenga muchos éxitos ni políticos ni empresariales.
Digo yo, entonces, que no será tan mala idea la instalación de este macrocomplejo de ocio en Madrid cuando los adversarios, que no enemigos, al ver que se quedaban sin inversión han acudido a marchas forzadas en busca de alguien que se comprometa, al menos de palabra, a realizar una iniciativa similar, un empresario del que habrá tiempo de hablar. Ahora toca hacerlo de los responsables de la administración que no han querido dejar el protagonismo a Madrid en estos momentos y a toda prisa han hecho lo posible para adelantarse con ese otro que ya se denomina como Barcelona World, presentado en sociedad a tanta velocidad que se han olvidado de explicarnos alguna otra actividad de este tipo en la que esté inmerso tanto la empresa Veremonte, brasileña, que ha sido la elegida y su propietario Enrique Bañuelos.
Ambos proyectos, el de Madrid y el de Barcelona están por hacerse y ya veremos como termina esta carrera que han iniciado y en la que no está Messi para rematar.
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