Los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid se vieron las caras este miércoles en la segunda jornada del debate del estado de la región. Fue un bronco debate en el que Eurovegas (que Aguirre "intuye" que se situará en Alcorcón), el déficit y el paro fueron las armas que esgrimieron los partidos.
La segunda jornada del debate del estado de la región se preveía caliente.
El mantra que había quedado para la oposición de las palabras de Esperanza Aguirre en el discurso de este martes fue que la primera responsable de la sanidad, la educación y la cobertura social es la familia. A su vez, la presidenta les tenía ganas. Quería devolverle el guante al socialista Tomás Gómez, después de que este le reventara el anuncio de la ubicación de Eurovegas y porque la calificó como una "terrorista medioambiental" a causa de las carencias en los retenes de bomberos regionales en el incendio de Robledo de Chavela. También a Gregorio Gordo por afirmar, tras la intervención de Aguirre, que había declarado la guerra al bienestar de los madrileños.
Sin embargo, en ese mogollón, y tras un apaño de última hora de la presidenta (tuvo que arreglarse el dobladillo de la falda porque se le rompió justo antes de la sesión), tomó la palabra un hombre tranquilo. Ramón Marcos, portavoz adjunto del grupo UPyD, sustituyó al líder de su formación, Luis de Velasco, que estaba enfermo. Aunque su discurso era el que tenían preparado, en la dúplica, se sacó de la manga interpelaciones de su propia cosecha para intentar poner a Aguirre contra las cuerdas.
El diputado magenta pidió diagnosticar el pasado para no pisar las mismas piedras y, a la vez, que no se socializaran las pérdidas de la crisis, mientras los responsables quedan indemnes.
En ese sentido, apuntó la falta de autocrítica de Aguirre en el caso Bankia, cuya estructura politizada, a su juicio, era insostenible, algo en lo que coincidió la propia jefa del Ejecutivo regional. De hecho, reconoció que
no hubo suficiente información sobre la fusión de cajas y que si hubiesen sabido la situación, no hubiesen autorizado nada. Entre sus recetas para salir de la crisis, Marcos propuso
la creación de una ley del directivo público para profesionalizar ese ámbito, copado por los políticos; reducir duplicidades, y abogar por un nuevo proceso constituyente y una nueva ley electoral que den el poder a los ciudadanos. También apostó por
recuperar algunos impuestos, eliminar deducciones (como la que gozan los padres que llevan a sus hijos a colegios privados) y cumplir de una vez con la eliminación de entes públicos.
De la libre elección al 'que se jodan'
Tras el primer acto, comenzó una auténtica guerra dialéctica. Gregorio Gordo, portavoz de Izquierda Unida, ya avisó al subir al estrado que a él Aguirre no le iba a felicitar, tal y como hizo la presidenta con Marcos. Con un discurso más bronco y con mayor contenido ideológico,
atacó las políticas del PP para favorecer a las rentas altas, empobrecer a las clases bajas, reducir la producción y aumentar el paro y los desahucios.
"La tartera, el casino y el éxodo es el escenario de la excelencia que propone". Y es que, para Gordo, Aguirre es el icono de aquellos que dejan sin casa, sin trabajo y sin futuro a la generación más formada de la historia de España. El icono que ha defendido
el cambio "de la ética de la libertad de elección al 'que se jodan' -en relación a las declaraciones de Andrea Fabra en el Congreso de los Diputados-". Una ética que, según Gordo, persigue al parado que hace chapuzas y no al banquero que roba a los ciudadanos. De forma constructiva,
propuso la creación de una banca pública y una reforma fiscal justa que construya un Madrid sin desigualdades.
Aguirre desvió la atención ante algunos temas que planteó Gordo mediante sus críticas al comunismo.
Definió su Gobierno como aquel que defiende las libertades de los ciudadanos, sin decirles cómo tienen que vivir su vida y que apuesta por grandes proyectos generadores de empleo como
Eurovegas. Según ella, será el centro de convenciones más importante de Europa y un motor turístico para la región. Ante las referencias del líder de IU sobre el incendio de Robledo de Chavela, adelantó que los bomberos regionales tardaron 48 segundos en partir al lugar del suceso y reiteró su petición al Gobierno de legislar para endurecer las penas contra los pirómanos.
Las 'goteras' autonómicas
Durante el breve receso, en el hemiciclo solo se quedó el siguiente interviniente, Tomás Gómez, portavoz socialista. Articuló un discurso bien preparado en lo político y en lo técnico pero que se echó a perder en la dúplica por su tendencia a enfadarse cuando improvisa. No obstante, el líder de la oposición estuvo notable en su primera intervención en la Cámara regional.
El socialista apretó a Aguirre con las "goteras" en la gestión autonómica, argumentando que antes las tapaba con la crítica al Gobierno de Zapatero. Bankia, las cifras del déficit y la macroeconomía fueron las armas con las que trató de derrotar a la popular. Y es que, según Gómez,
Madrid se deja deslumbrar por casinos en vez de apostar por una industria a la que se está dejando marchar. Recordó que ha subido el paro en los últimos meses y cada vez cierran más empresas. Por eso exigió la defensa de lo público y
pidió a Aguirre que recupere el impuesto de sucesiones y eleve al Gobierno un blindaje constitucional del sistema de pensiones, algo que la presidenta recordó que ya recoge la Carta Magna.
Aguirre siguió repartiendo leña recordando que
el PSM no criticó que Parla optase al casino que, finalmente, acabó en Aranjuez y que el PP defiende lo público más que los socialistas, que cerraron hospitales. Aseguró que no es necesario gastar más dinero para dar un mejor servicio público (
"las razones del fracaso escolar en España no tienen que ver con el número de profesores", llegó a decir). El punto y final del debate fue un comentario de Aguirre en el que dijo que su intuición le decía que Adelson elegiría Eurovegas. El epílogo fue escrito por Íñigo Henríquez de Luna, portavoz del PP y excelente orador, que hizo una defensa a ultranza de las propuestas "realistas" que realizó este martes la presidenta y una crítica feroz a los procedimientos de los socialistas en el anterior Gobierno.