Opinión

¿Un agosto más?

Sara Medialdea | Jueves 02 de agosto de 2012
Tras este fin de semana, la capital entrará en el mes más perezoso del año. En ese mes lánguido y tradicionalmente caluroso en el que parecen bajar las pulsaciones de este animal enorme que es Madrid. Así ha sido desde hace muchos años: agosto era el mes en que las calles se vaciaban, en que el sol caía a plomo sobre el asfalto del mediodía, el mes de las terrazas por la noche, de los asientos de sobra en espectáculos y en restaurantes, el mes de la gran diáspora. ¿Será igual este año tan especial en todo lo demás?

De momento, los antecedentes no han podido ser más diferentes: a las alturas de la canícula en que estamos, los mayores sudores no nos han llegado del sol, sino de la actividad de lugares donde el aire acodicionado es el rey: los patios de las bolsas española y del resto de Europa; y los despachos de las autoridades monetarias internacionales. La bolsa sigue en caída libre -y eso que pensábamos que había tocado suelo-, y por caer, cae hasta la bandera de la plaza de Colón, símbolo de símbolos, pro efecto del "desgaste", dicen los que saben. Pues eso.

No sé si de nuevo agosto vendrá con sus calles de la ciudad semivacías, sus asientos libres en el Metro, sus estacionamientos disponibles en calles y parkings, sus cines sin colas, y todas esas maravillas de las que gozamos por regla general quienes pasamos aquí el mes estival por excelencia. De momento, los recortes han causado tal cabreo que las protestas se han multiplicado en los últimos días, e incluso hay otras previstas para las próximas semanas. Veremos qué puede más este año: si el mosqueo generalizado, o ese manto de amnesia colectiva que, como un bálsamo, nos adormece cada canícula.

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