Aunque muy despacio, parece que comienza a vislumbrarse algo de luz al final del túnel. Casi cuatro meses y 64 reuniones después de fijar un plan de trabajo, las administraciones competentes en la Cañada Real, antigua vía pecuaria que constituye una de las zonas más conflictivas de Madrid, han acordado presentar en septiembre el borrador del acuerdo que detallará los planes de actuación definitivos.
Año y medio después de que se aprobara la
ley de 'desafección' de la Cañada —a través de la cual el terreno dejaba de ser un vía pecuaria protegida y pasaba a ser terreno patrimonial de la Comunidad de Madrid—, la 'radiografía' ya está hecha y se sabe que la magnitud del problema es "más manejable" de lo esperado. Los datos definitivos indican que en la Cañada viven
7.725 personas (
1.132 en Rivas,
927 en Coslada y
5.666 en Madrid), muy lejos de las estimaciones iniciales que calculaban decenas de miles de residentes. Además, existen 2.455 construcciones, de las que 2.272 son viviendas y el resto naves e industrias.
Tras el pormenorizado análisis de los problemas sociales, urbanísticos y medioambientales —con reuniones de lunes a viernes desde abril—, la delegada del Gobierno,
Cristina Cifuentes; el consejero de Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid,
Salvador Victoria; la delegada de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Madrid,
Paz González; el alcalde de Coslada,
Raúl López; y el primer teniente de alcalde y concejal de Política Territorial y Urbanismo de Rivas-Vaciamadrid,
Fausto Fernández, dicen tener "más claras" las líneas a seguir para poner remedio a un conflicto que viene coleando desde hace más de 50 años.
"Por primera vez conocemos la situación exacta de la Cañada, lo que significa que cada vez estamos más cerca de ofrecer una solución", afirmó Victoria tras comprometerse a tener listo en septiembre un borrador definitivo que establezca un cronograma con las prioridades de actuación.
Uno de los principales objetivos será
poner fin a la delincuencia de la zona. En este sentido, se está desarrollando un protocolo de seguridad que incrementará la coordinación entre la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías municipales de Madrid, Coslada y Rivas. "Desde enero se han llevado a cabo diez grandes operaciones —con 70 detenidos y más de siete kilos de sustancias estupefacientes decomisados—
contra los clanes de droga", afirmó la delegada del Gobierno. El concejal de Política Territorial y Urbanismo de Rivas,
Fausto Fernández, dijo tener la "sensación subjetiva" de que, efectivamente, la seguridad en la zona se ha incrementado.
Actualmente la Cañada Real se divide en seis sectores. Los sectores I, II y III se caracterizan, tal y como indica
un informe del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), por constar de viviendas unifamiliares —mayoritariamente casas bajas y chalés— donde residen familias españolas. En el sector IV se constituye por una mezcla de chabolas y viviendas humildes habitadas en su mayoría por españoles, gitanos y marroquíes. El sector V, conocido como Covibar, conviven familias españolas y extranjeras "en casas unifamiliares de hasta dos pisos". El sector VI, Valdemingómez, es el más mediático por tratarse de una extensión de chabolas donde se sabe que, en los últimos años, ha aumentado el tráfico de drogas. A menos de un kilómetro de esta última zona se encuentra además el
El Gallinero, poblado habitado por gitanos rumanos en su totalidad, que queda al margen del acuerdo marco, y donde, según cifras del Consistorio madrileño, residen 430 personas, 185 de los cuales menores de edad.