La empresa municipal Madrid Espacios y Congresos (MEyC) pretende vender este año el edificio de la calle de Montera 25-27, a pesar de que hay comerciantes que aún tienen contratos de alquiler en vigor. Los tenderos se quejan de que el andamio que puebla la fachada desde 2010 los ha hecho invisibles a los clientes.
Según
los Presupuestos municipales para 2012, la compañía quiere
vender este inmueble para obtener beneficios por propiedades que no utiliza y recuperar la senda de la rentabilidad. Este edificio, de 15.000 metros cuadrados y cinco plantas,
fue adquirido en 2007 por Madrid Espacios y Congresos. La factura ascendió a 55 millones de euros, que se abonaron parte en metálico (43 millones) y parte con la cesión de suelo en Sanchinarro (12 millones).
En primer término, se barajó la idea de convertirlo en un contenedor de actividades que se revendería a privados para que lo gestionaran según los usos que determinase el Consistorio. Luego,
se quiso hacer un centro comercial con viviendas para jóvenes en las cuatro primeras plantas y un restaurante en la quinta.
La última opción, que fue la que estuvo más cerca de ver la luz, fue crear
un hotel de cinco estrellas. Era la joya de la corona de la recuperación del ámbito de Montera, que incluyó
la peatonalización de la vía y la construcción de una comisaría de Policía Municipal. El Consejo de Administración de MEyC llegó a facultar al entonces presidente Luis Blázquez para desarrollar un contrato de transición por el edificio para transferírselo a la inmobiliaria Grupo 22 para la construcción de dicho hotel.
En la negociación, la empresa exigió al Ayuntamiento varias actuaciones en la zona para instalarse en Montera. Como ejemplos, pidió que se construyese un acceso subterráneo desde el futurible hotel al aparcamiento de la plaza de El Carmen o que fuese MEyC quien corriese con las indemnizaciones resultantes de romper contratos con los comerciantes que ocupaban los locales. El Ayuntamiento llegó a calcular que
las obras estarían terminadas en 2010.
Sin embargo, la inmobiliaria se echó atrás al comenzar la crisis. El edificio se quedó compuesto y sin inversor. Y MEyC tuvo que correr con los gastos de mantenimiento de un edificio que había comprado con la intención de sacar un beneficio de 5 millones de euros, la dinamización de la iniciativa privada en el centro y la revitalización de una de las zonas más degradadas del distrito Centro.
En 2010, la situación de la zona superior de la fachada obligó a la compañía a instalar un andamio de seguridad. Desde entonces, sigue allí.
En la galería comercial interior, los comerciantes han visto cómo todos estos avatares han afectado a sus negocios. Tan solo sobreviven cinco de ellos. A la mayoría le restan varios años de contrato. El más grande, La Rosa Negra, cerrará en septiembre. Otros
reconocen pérdidas del 40 por ciento y han llevado a juicio a MEyC. "El andamio nos ha convertido en invisibles para el público. Además, desde que se instaló, Madrid Espacios y Congresos no limpia las zonas comunes ni ilumina el pasaje. Ya no hay portero que llame a la policía para echar a las prostitutas que se refugian allí", comenta uno de ellos. El gerente de Los Guerrilleros, Juan Piñero, explica que los comerciantes tienen que limpiar la galería pero que MEyC ha sido, por lo demás, un buen 'casero' que ha arreglado los desperfectos más urgentes que han surgido.
Fuentes de la compañía explican que
tienen previsto retirar el andamio a lo largo de este verano porque no hay dinero para proceder a la rehabilitación integral que necesita el edificio. Solo procederán a arreglos de urgencia. Aseguran que ha habido interesados en el inmueble pero que, al igual que con el edificio Apot, los responsables de cualquier negociación tienen que actuar con mucha cautela para conseguir un acuerdo óptimo. Según las estimaciones realizadas en las cuentas municipales de 2012, el valor que podría alcanzar esta propiedad en el mercado rondaría los 44,5 millones. Esta posibilidad entroncaría con la percepción de la oposición, que teme que,
al igual que han denunciado que está ocurriendo con Apot, el Consistorio busque un acuerdo que le garantice dinero rápido, aunque suponga salir perdiendo con el trato y con respecto a la compra que se hizo hace cinco años.