Carmen M. Gutiérrez | Martes 10 de julio de 2012
El alcalde del municipio pacense de Alburquerque cumple un mes en huelga de hambre frente al Ministerio de Industria para reivindicar que se vuelvan a apoyar las energías renovables que iban a crear cientos de empleos en su municipio.
Alburquerque (Badajoz) vio la luz al final del túnel, pero duró poco tiempo. Este municipio extremeño de unos 5.600 habitantes esperaba albergar cinco proyectos de energía termosolar capaces de producir 250 megavatios, con una inversión de 1.000 millones y la creación de 800 empleos, según los datos que maneja su alcalde, Ángel Vadillo (PSOE), quien explica que el decreto de enero que paralizó la nueva instalación de energías renovables lo mandó todo al traste.
Algo débil, aunque "sin riesgo vital" según el último parte diario del Samur, el alcalde pasa sus días entre un tenderete bajo una sombrilla y la desconchada furgoneta que aparcó frente al Ministerio de Industria, en el paseo de la Castellana, y que ahora ha tenido que cambiar de acera debido a la manifestación de los mineros de este miércoles, que también acabará frente al departamento dirigido por José Manuel Soria.
Se alimenta de agua con azúcar o miel, ha perdido casi diez kilos y sigue fumando. Está al tanto de sus asuntos y de las muestras de apoyo que recibe en la red con un portátil y su móvil que recarga gracias a una batería alimentada por una placa solar. No está solo, le acompañan algunos fieles. Todos los días a las 11.00 un grupo trabajadores del ministerio le muestra su apoyo y también, un par de veces, han venido a Madrid conciudadanos suyos para arroparle.
Vadillo ha cumplido este martes 30 días en huelga de hambre y este miércoles hace un mes desde que la empezó. Hasta ese momento había permanecido dos meses frente al ministerio tras llegar a Madrid a pie después de una caminata de 639 kilómetros y 22 días. Su objetivo es "que se abra una mesa de negociación para que España vuelva a la senda del cambio de modelo energético". Se ha reunido con el ministro y se ha carteado con él, pero, por el momento, no ha conseguido ningún avance en la dirección fijada.
Parón de las renovables
En enero el Gobierno central aprobó un decreto según el cual las nuevas instalaciones de energías renovables dejan "temporalmente" de recibir primas. La medida sentó muy mal en el sector, pues supone la práctica paralización de la expansión de esta industria, que, según Vadillo, "ha perdido la seguridad jurídica". Alburquerque ha sido uno de los municipios afectados por esta decisión, según su primer edil, después de haber conseguido ponerse "en el mapa de las infraestructuras de evacuación de energía trabajando ocho años con Red Eléctrica", relata.
Ahora el trabajo de estos años se ha venido abajo y teme perder incluso los servicios públicos que ha ido creando en el municipio desde que llegó al cargo hace ya cinco legislaturas por falta de ingresos y de aportaciones de otras Administraciones. "El único sitio donde puedo pelear por Alburquerque es aquí y lo que sería imperdonable es que no estuviera defendiendo con mi piel, que es lo único que me queda, hasta el último de los intereses de mi pueblo y mis vecinos", responde a las preguntas sobre la gestión del municipio estos meses de protesta en Madrid.
La protesta de Vadillo coincidirá este miércoles con la de los mineros frente al Ministerio de Industria. En principio, pueden parecer reivindicaciones contrarias, pero el alcalde mantiene que son "lo mismo". "Lo contradictorio es que el mismo ministro y en el mismo periodo decreta el parón de las renovables y además decide terminar con el sector del carbón sin esperar hasta 2018 y sin hacer la reconversión, cuando España va a seguir contaminando igual comprando carbón fuera y quitándole el apoyo a las renovables. Pero la gente reflexiona poco y por eso nos pasa lo que nos pasa", dice todavía lúcido el regidor tras un mes en huelga de hambre.