D.C.M. | Jueves 05 de julio de 2012
La Fundación Víctimas del Terrorismo y la institución educativa Sek -a través de la Universidad Camilo José Cela- reúnen a todas las asociaciones de víctimas del terrorismo en el Campus de la Paz, una iniciativa pionera en Europa creada para ayudar a los niños y jóvenes que han sufrido un atentado a superar esas experiencias traumáticas.
Unidos por una causa común. Las diferentes asociaciones de víctimas del terrorismo han aparcado sus diferencias para hacer realidad el Campus de Paz, una iniciativa pensada para ayudar a aquellos niños y jóvenes en cuyas vidas se ha cruzado el terrorismo a superar esas experiencias traumáticas. "Entendemos el simbolismo y la importancia que tiene el que se hayan querido unir por los niños víctimas del terrorismo", ha agradecido la presidenta del Sek, Nieves Segovia.
No era para menos. El Campus de Paz había conseguido sentar en una misma mesa a Narcisa López, vocal de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT); al vicepresidente dela Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, Eloy Morán; y a Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, asociaciones que este año protagonizaron una agria polémica durante el aniversario de los atentados del 11 de marzo en los que perdieron la vida 191 personas. Este jueves, sin embargo, todos ellos han superado sus enfrentamientos para trabajar por los víctimas más débiles: los niños.
El proyecto -organizado por esta institución educativa a través de la Universidad Camilo José Cela y la Fundación Víctimas del Terrorismo-, se ha desarrollado por primera vez este año en una experiencia piloto que ha reunido a un centenar de niños que han vivido en primera persona el drama del terrorismo. "Hay muchos niños viviendo en entornos con sentimientos negativos y había que canalizar la frustración, la rabia, la impotencia o el deseo de venganza", ha explicado la presidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundúa.
ese es, precisamente, el objetivo del Campus de Paz. "Estos niños y jóvenes crecen en hogares marcados y desestructurados por los atentados, donde todos sus miembros padecen alteraciones -han explicado desde la Universidad Camilo José Cela-. La idea es dotar a los más pequeños de herramientas que les ayuden a gestionar los sentimientos y ecomociones que les inundan después de un acontecimiento tan traumático".
"Como asociación siempre hemos tenido gran preocupación por nuestros niños -ha subrayado Pilar Manjón-. El 11-M está todavía muy reciente y aún es difícil manejar emociones para que no caigan en el odio y en la rabia". Durante su intervención, además, Manjón ha recordado una iniciativa similar previa al juicio por estos atentados. "Tuvimos un encuentro con la Justicia para que explicasen a los niños lo que iba a pasar -ha señalado-. De esta forma tuvieron un contacto físico con la Justicia y pudieron conocer lo que era un juez o un fiscal y exponerles sus dudas e inquietudes".
"Los niños son los responsables de la sociedad del futuro, así que hay que devolverles la confianza en la sociedad", ha insistido Segovia. Para lograrlo, el proyecto cuenta con un amplio equipo de psicólogos, terapeutas, educadores, técnicos y expertos en inteligencia emocional de la Universidad Camilo José Cela, de la Universidad de Málaga y de las propias asociaciones.
Los primeros talleres se pondrán en marcha el próximo mes de septiembre y se desarrollarán cada sábado hasta el mes de diciembre. Divididos en dos grupos -de 8 a 11 años y de 12 a 17-, los participantes tratarán de canalizar esas emociones negativas a través del diálogo, la comunicación, la música o los juegos. "Si esto hubiese existido hace veinte años, mis hijas no hubieran tenido los problemas que tuvieron", ha concluido Narcisa López.