Opinión

La tercera edad, hoy

Ángel del Río | Lunes 18 de junio de 2012
El pasado viernes se celebró el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Demasiado título, porque se podría resumir en la Vejez Doliente. La tercera edad, los ancianos, nuestros mayores, como queramos llamarles, tienen un papel muy distinto en nuestra sociedad al de hace tan sólo unos años. Ya no son piezas inactivas, ya no son piezas gastadas en un engranaje que tiene que funcionar a pleno rendimiento; ya no son convidados de piedra a los que se les sitúa al fondo de la sala. Ahora han aumentado las expectativas de vida y también la calidad de vida de nuestros mayores. Ahora ya no son agentes pasivos a los que se les jubila de todo cuando les llega la hora de la jubilación laboral. Ahora nuestros mayores están activos, participan, se mueven, colaboran en acciones solidarias, son voluntarios en aquellos trabajos donde su experiencia y capacidad les permite seguir siendo útiles, prestando un servicio a la sociedad.

Ahora nuestros mayores, sobre todo los abuelos, son una pieza imprescindible en la unidad familiar. Por las circunstancias laborales de los hijos, se convierten en los cuidadores de los nietos, en sus educadores, en sus veladores. En muchos casos, por la situación de precariedad laboral, por el paro, se convierten en la cabeza de la que depende económicamente la familia, vuelven a ser los mantenedores de todo el grupo, y la que era la casa del anciano solitario, vuelve a poblarse de gente joven y de niños, vuelven a ser el sostén familiar.

Frente a todo esto, se han dado cifras demoledoras: las personas mayores sufren malos tratos, discriminaciones, abusos. A pesar de darlo todo, su tiempo, su pensión, sus fuerzas, hay quienes no se ven recompensados con el cariño, sino con todo lo contrario, con el desprecio y la vejación. Vamos a ponernos las pilas, a luchar contra la injusticia, el mal trato, el abuso a nuestros mayores, porque la vejez es hoy el retrato de nuestro futuro.

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