El Tribunal Superior de Justicia decidirá este jueves si autoriza la "asamblea ininterrumpida" solicitada para celebrar, entre el 12 y el 15 de mayo, el primer aniversario de los indignados. La Delegación de Gobierno ha limitado el horario de las protestas para evitar que la asamblea se convierta en una acampada, pero esta resolución está pendiente de un recurso presentado ante la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ.
La acampada del 15-M sigue en el aire. Al menos, hasta que se pronuncie la Sección Novena de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ, que este jueves se reunirá para decidir sobre el recurso presentado contra la resolución de la Delegación del Gobierno que
limitaba el horario de la concentración. La vista por este recurso se celebrará a partir de las nueve y media de la mañana de este jueves en la sede del TSJ, aunque la decisión no se conocerá, previsiblemente, hasta el viernes.
Sobre la mesa está el conflicto entre el derecho de reunión y manifestación, por un lado, y el orden público, la libertad de tránsito y la actividad comercial por otro. "La Delegación no decide nada -ha explicado la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes-. La Delegación sólo aplica la ley", ha señalado mientras explicaba que la limitación de horario "es para garantizar a los comerciantes que no va a haber una acampada".
A expensas de lo que decidan los magistrados de la Sala de lo Contencioso, lo cierto es que esta disyuntiva cuenta con un
antecedente cercano. El pasado 28 de marzo, la misma Sala tumbó tres resoluciones de la Delegación de Gobierno que limitaban el derecho de huelga y de manifestación. "De las más de 120 manifestaciones que ha habido en Sol desde que tomé posesión sólo hemos modificado la del 29-M, y el TSJ falló en contra. Ahora estamos pendientes de esta decisión porque hay sentencias contradictorias sobre los límites del derecho de manifestación".
La resolución de la Delegación de Gobierno fija cinco horas para la concentración del sábado -de cinco de la tarde a diez de la noche- y diez horas para los días siguientes -de diez de la mañana a diez de la noche-. "Diez horas diarias es un horario amplísimo para que los ciudadanos puedan manifestar su descontento, pero también da una garantía a los comerciantes de que no va haber acampada".
"Yo no puedo hacer lo que a mí me parezca -ha insistido Cifuentes-. Desde el punto de vista del
aparato policial, a lo mejor sería más fácil cerrar Sol, pero no se puede. Antes al contrario, la obligación de la Delegación de Gobierno es garantizar que se cumpla el derecho de reunión y de manifestación sin que se produzcan alteraciones del orden público".
Pero una cosa es lo que marque la Delegación de Gobierno o el propio TSJ y otra lo que pueda ocurrir el sábado. En la red, los indignados ya han dejado clara su intención de ocupar la Puerta del Sol y otras plazas públicas desde el sábado por la mañana hasta el martes. Cifuentes, sin embargo, ha insistido en que no se van a permitir las acampadas. "Es un momento especialmente delicado para Madrid y para España -ha subrayado-. Europa y los mercados están pendientes y no podemos dar una mala imagen, y menos en un sitio tan emblemático como Sol. Lo peor que puede pasar es que demos una imagen de 'helenización', porque la situación en España no es como la de Grecia".
No obstante, la delegada ha dejado entrever que la policía no actuaría en caso de que la afluencia a Sol sea masiva. "La policía no está para reprimir nada, sino para garantizar el cumplimiento de la ley y de los derechos de los ciudadanos y para garantizar la seguridad. No voy a adelantarme ni a hacer hipótesis, pero la actuación será proporcionada y no vamos a tomar una decisión que ponga en peligro la seguridad de los ciudadanos", ha subrayado antes de remarcar que asumirá personalmente la actuación de los antidisturbios. "El comportamiento de la policía va a ser ejemplar", ha sentenciado.
"No pretendo provocar ni lanzar retos"
Eso sí, Cifuentes ha preferido no hablar de 'líneas rojas' sobre lo que pueda pasar durante el aniversario de este movimiento popular. "No me gusta hablar de líneas rojas porque no pretendo provocar ni lanzar retos. En ningún caso quiero criminalizar al 15-M, pero tenemos que estar preparados para dar una respuesta a los que quieran alterar el orden público".
Durante su comparecencia, Cifuentes ha aprovechado para responder a las críticas que han llegado desde algunos comerciantes por haber autorizado la concentración. "Lo comprendo y quiero mostrar mi solidaridad. El año pasado vivieron un auténtico calvario y quiero tranquilizarles diciendo que no se va a permitir una nueva acampada".
La delegada, además, ha denunciado la evolución que, a su juicio, ha sufrido el movimiento de los indignados. "Muchos ciudadanos coincidíamos con los orígenes del 15-M, pero ahora ha evolucionado a planteamientos radicales cercanos a los movimientos antisistema", ha subrayado tras anunciar que no tiene intención de pasar por la Puerta del Sol este fin de semana. "Me temo que no sería muy bien recibida, aunque hace unas semanas estuve en una asamblea del 15-M -ha confesado-. Seguiré el dispositivo desde la Delegación, que es lo que me corresponde, porque mi presencia en Sol sólo podría causar problemas".