Opinión

… Y llegó Mr. Adelson

Ángel del Río | Lunes 07 de mayo de 2012
De Tel Aviv a Las Vegas con escala en Madrid. Es lo que hizo el nuevo Mr. Marshall del siglo XXI, Mr. Adelson, magnate con apariencia física de vendedor de perritos calientes, supermillonario y el hombre que envenena los sueños de muchos países, de muchas ciudades en apuros que necesitan una inversión astronómica para darse un respiro. Mr. Adelson es el nuevo rey Midas, ese que convierte en oro todo el terreno que toca. Anda en los últimos meses buscando territorio para instalar su proyecto de Eurovegas, que supone una inversión de más de 26.000 millones de euros. El magnate americano quiere que su proyecto se ubique en España, en Barcelona o en Madrid, aunque parece que nuestra Comunidad va por delante en las preferencias del promotor.
                     
Ayer, aún siendo domingo, Mr. Adelson quiso que su Boeing privado aterrizara en el aeropuerto de Barajas. No estaba en la agenda ni el aterrizaje, ni la visita a Alcorcón, donde se encuentran los terrenos baldíos que pueden ser de oro en un futuro a medio plazo. El magnate americano  pisó el terreno, se reunió con varios consejeros del gobierno de Esperanza Aguirre, con el secretario de Estado de Comercio, empresarios y con Ana Botella.
                     
Antes de que termine este mes de mayo tomará una decisión sobre donde levantará su Eurovegas. Madrid y Barcelona lo quieren. La oposición, por el hecho de serlo, no, y bombardea el proyecto hablando de que aumentará la delincuencia y la prostitución, que es una forma descabellada de tirar por tierra una posibilidad de reactivación económica, pero en esto de la política uno se atraganta de suspicacias, porque ocurren cosas que no son de recibo, ni siquiera de sentido común. 
                    
En fin, que la cosa está al caer y ojala caiga sobre Madrid, da igual Alcorcón que Valdecarros, pero mi inclino por el municipio alcorconero, porque antes de la visita de ayer de Adelson, ya sus representantes mantuvieron varias entrevistas con el alcalde y esto es un síntoma.

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