El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este miércoles con los votos de PP, PSOE e IU y el rechazo de UPyD la concesión de la Medalla de Honor de la ciudad al exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón y ha acordado por unanimidad otorgar la Medalla de Oro a Alejandro Amenábar y al padre jesuita Jaime Garralda.
Tanto Ruiz-Gallardón como Amenábar y el padre Garralda, fundador de la ONG Horizontes Abiertos,
recibirán sus medallas en un acto que tendrá lugar el próximo 15 de mayo con motivo de la festividad de San Isidro, patrón de la capital.
La unanimidad que no ha obtenido el exregidor y actual ministro de Justicia sí la han conseguido las propuestas para declarar al tenor y director Plácido Domingo como Hijo Predilecto de la Villa y para dar
el nombre del académico y humorista gráfico Antonio Mingote a una vía o espacio público de la ciudad.
Para justificar su voto contra la medalla a Ruiz-Gallardón, el portavoz de UPyD, David Ortega, ha incidido en que
no se puede premiar al "campeón del gasto y de la deuda municipal".
La alcaldesa, Ana Botella, ha destacado
los "excepcionales servicios prestados a Madrid" por Ruiz-Gallardón a lo largo de 28 años, como concejal, senador, diputado autonómico, presidente regional y alcalde, en los que "convirtió su pasión por Madrid en entrega y trabajo". Con esta medalla, ha dicho, el Ayuntamiento quiere reconocer "la entrega y el entusiasmo" de Ruiz-Gallardón por "trabajar cada día por el Madrid del futuro" y su "ambición por convertir a Madrid en una de las ciudades más atractivas del mundo".
Apoyo de PSOE e IU
El portavoz socialista en el Ayuntamiento,
Jaime Lissavetzky, que ha recordado que Ruiz-Gallardón concedió la medalla de Madrid a sus predecesores Juan Barranco y José María Álvarez del Manzano, ha opinado que este nuevo reconocimiento es una reafirmación de las "aún jóvenes en democracia tradiciones institucionales".
Por su parte, el portavoz de Izquierda Unida,
Ángel Pérez, ha declarado que "el antagonismo político es insalvable" pero siempre ha habido entre ellos "una buena relación institucional y personal". Según ha dicho, el de IU es "un voto que refleja cortesía institucional" porque se da a todos los alcaldes pero también un "reconocimiento" como una forma de "asumir al adversario".