Sara Medialdea | Martes 10 de abril de 2012
A lo largo de la historia, las grandes naciones siempre han sabido hacer piña en momentos de especial dificultad. Entonces, las diferencias se dejaban a un lado y todos marchaban unidos, empujando en la misma dirección, sin diferencias de partidos ni de colores. ¿No parece que en España ha llegado el momento de que eso también ocurra?
Sin ser una experta en economía, los indicios apuntan a que atravesamos una de las peores coyunturas de nuestra historia. Paro elevado, ausencia de estímulos económicos, recesión, hundimiento de empresas, caída de servicios públicos... no hace falta tener mucha imaginación para darse cuenta de que la situación es desesperada. Sobre todo, porque ningún sacrificio, ningún recorte parece suficiente a esos anónimos "mercados" que, con voracidad insaciable, nunca están satisfechos. Siguen pidiendo sacrificios, aún por encima de lo que la lógica indica como límites insuperables. En Grecia no han parado hasta reventarla como país; aquí parecemos asistir indefensos a una escalada de presión encaminada, me temo, a la obtención del máximo beneficio por parte de algunos -los "conductores" de esta operación- a costa de los sacrificios de la mayoría.
Ha llegado la hora de hacer frente común. No seamos hipócritas: los grandes partidos no son tan diferentes, ni están tan distanciados en esta materia. Los que ahora gobiernan haciendo lo que hace apenas unos meses criticaban no son mucho peores que los que apenas seis meses atrás aplicaban políticas anticrisis bastante similares. Es el momento de la unión, de unir fuerzas y cabezas en busca de un objetivo único: sacar a España de este atolladero. La meta no puede ser, hoy por hoy, más que una: superar la crisis, volver a crear riqueza y trabajo, recuperar el terreno perdido en materia social. Todos juntos, los que gobernaron y los que gobiernan, tienen la obligación de buscar soluciones, de ofrecer alternativas, de debatirlas sin miras cortoplacistas ni vendas ideológicas. Sólo cuando encontremos el camino de salida podremos discutir de nuevo sobre colores, fórmulas y modelos. Ya vale de perder el tiempo.
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