Opinión

Willy, el piquetista agresivo

Ángel del Río | Lunes 02 de abril de 2012
Dios nos libre de una dictadura de cuarenta años como la que sufrió este país, llamado España a pesar de todo. Y Dios nos libre en un futuro de personas que rijan los destinos de este país como el actor Willy Toledo y toda su cuadrilla. Lo de este personaje es impresentable, no por cómo se había manifestado hasta ahora en asuntos que tienen que ver con los derechos humanos en países como Cuba y el desprecio, hasta rallar en el insulto, a esa resistencia cubana que lucha contra la dictadura comunista de los Castro. Willy Toledo ha rematado ahora por toda la escuadra su forma de ser, de sentir y de ver las libertades y la democracia, los derechos fundamentales y el libre pensamiento. Convertido en piquete durante la huelga del 29 de marzo, se presentó en un humilde bar de Lavapíes, regentado por un inmigrante peruano que se gana la vida con este negocio y trabajando en la construcción como albañil, no para solidarizarse con el esfuerzo del compañero que trata de sobrevivir en el infierno económico de un país al que vino creyendo que podía ser un paraíso, no para acompañarle en el calvario de la reforma laboral; sino, en compañía de su piquete, enseñarle un viejo refrán castellano que dice: “la letra, con sangre entra”, o lo que es lo mismo: la huelga, a fuerza de coacción, presión y agresión, se hace sí o sí.

No le dieron tiempo al ecuatoriano a cerrar el bar y sumarse a la huelga. Ellos llevaban el decreto de cierre por la fuerza, la imposición de la voluntad por encima del derecho, la dictadura pisoteando a la democracia. Willy y su piquete montaron la bronca, comenzaron los destrozos e instalaron dentro del local su particular kale borroka, en una extraña expresión de solidaridad con el compañero peruano.

Si un día tipos como éstos, de la extrema izquierda y el pensamiento único, llegaran a dirigir los destinos del país, cualquier forma de dictadura se quedaría pequeña, porque estos personajes llevan el autoritarismo en la sangre, como el sarampión.

Toledo fue detenido y puesto en libertad, aunque tendrá que responder ante el juez de los cargos que se le imputan a este cómico que entiende la democracia y la libertad ejercida a mamporrazo limpio y contra quienes son los más débiles.

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