Opinión

Buscarse la vida

Sara Medialdea | Jueves 15 de marzo de 2012
En la calle Postas hay un hombre sentado en el suelo. Parece que está pidiendo, pero no: a su lado ha depositado unas decenas de libros, y los vende al mejor postor. Es una manera de buscarse la vida. En los portales de mi barrio han aparecido carteles en los que alguien se publicita ofreciendo cortes de pelo económicos y a domicilio. A la salida del Metro, una señora vendía broches para las solapas hechos a mano. Un compañero ofrece jamones, chorizos y lomos de su pueblo. Y en la puerta de algunos ministerios, un tipo vende los últimos best-sellers del mercado a precios de crisis.

Economía sumergida ha existido siempre; estos son sólo algunos ejemplos. Pero con el endurecimiento de la situación económica, las posibilidades de sacarse un sobresueldo, a ser posible en "negro", parecen haber aumentado exponencialmente. ¿O son imaginaciones mías?

Y eso es un problema. No para quien intenta capear así el temporal, sino para el Estado en su conjunto. Porque en negro no se cotiza. Y los impuestos son necesarios para que funcionen los servicios públicos.  Claro que ahora que hace falta sacar recursos de debajo de las piedras, no estaría de más un esfuerzo adicional por evitar el fraude fiscal.

Según algunos estudios, éste podría llegar en España a entre el 20 y el 25% del PIB -el doble que en el resto de la Unión Europea¬-, o lo que es lo mismo, unos 70.000 millones de euros al año de cuotas no ingresadas. La mitad de eso sería casi suficiente para cubrir las nuevas necesidades de recortes anunciadas el pasado mes de febrero tras conocerse el último dato del déficit. Es tiempo de sacrificios, de sangre, sudor y lágrimas, pero por favor, que sea para todos.

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