Carmen M. Gutiérrez | Viernes 03 de febrero de 2012
La intención del canal de televisión Calle 13 de promocionar una de sus series utilizando una loba ibérica levantó tanta polémica que incluso se suspendió el acto, aunque todo estaba en regla según la Comunidad. Si cuentan con la documentación adecuada, hasta los animales protegidos pueden trabajar.
En España no hay legislación específica sobre el trabajo de los animales. Las leyes exigen que no se les torture ni excederse en el manejo de los mismos y además prohíben la comercialización y cualquier molestia a las especies protegidas, pero es posible ver ejemplares de las especies más vulnerables en películas y anuncios. Así iba a ocurrir la pasada semana en la Fnac de Callao, donde Calle 13 presentaba una serie con el reclamo de un lobo ibérico.
El Partido Animalista Pacma lo denunció ante el Seprona y las asociaciones Igualdad Animal y Equanimal anunciaron protestas paralelas a la promoción. Finalmente, el canal decidió suspender el evento para "evitar herir la sensibilidad de nadie ni causar malestar en el público", aunque la empresa dueña del animal y la Consejería de Medio Ambiente aseguran que contaba con todos los permisos necesarios. En un primer momento, se dijo que la loba ibérica iba a estar seis horas en el escaparate de estos almacenes comerciales, aunque la empresa que alquilaba el animal asegura que el animal iba a ser exhibido en la calle con una correa por cuatro periodos de unos 15 minutos cada uno y expuesto tras los cristales de estos grandes almacenes solo para que la prensa tomara imágenes.
Un portavoz del Seprona aseguró a este digital que la empresa Fauna y Acción no contaba con permiso para esta actividad y que no se pueden exhibir animales protegidos según la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad de 2007. No obstante, la Consejería de Medio Ambiente mantiene que estaba todo en regla y que contaban con su permiso para esa promoción -documento al que ha tenido acceso este digital- ya que pese a ser una especie incluida en los listados de especies silvestres en régimen de protección especial, este animal había sido criado en cautividad y tenía su documentación. Además, para su uso se imponían una serie de condiciones y se iba a mandar un inspector en el caso de haberse llegado a celebrar el evento.
"Es como los halcones en cetrería", asegura la portavoz de la consejería. Al ser procedentes de la cría en cautividad, pueden tener un propietario particular. De la misma opinión es Ernesto, director del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, Grefa. Asegura que se ha hecho toda la vida y que mientras que se cuente con los permisos necesarios y se trate bien al animal, en cumplimiento de la Ley de Protección Animal, no hay ningún problema. Los habitantes del centro que dirige también han participado en alguna película, sobre todo documentales para promover la conservación de especies.
Julud, la loba ibérica que iba a protagonizar la promoción comercial, fue rechazada por su madre. Después fue criada a biberón y acostumbrada a la presencia del ser humano, según explica Augusto Peralta, director de Fauna y Acción, la empresa que iba a proveer el animal. Como ella, unos 300 animales, entre panteras o jaguares, conviven en una finca en Santos de la Humosa.
"Esta empresa se lucra del uso de los animales y no está realizando ninguna labor de conservación. Nosotros nos preocupamos del trato que se les da, independientemente de que nos podamos acoger a la ley para denunciar un hecho concreto", aseguran desde Pacma.
El director de Fauna y Acción, una de las pocas empresas que hay en España dedicada a este fin, explica que la mayoría de los animales proceden del Zoo Parque Grande, que tenía hasta que el propietario de los terrenos donde se asentaba, en Torrejón de Ardoz, decidió venderlos para urbanizar. El resto viene de otros zoos, centros de custodia o incautaciones, como la tigresa de Juan Roca, imputado en el 'caso Malaya'. "Adiestramos a los animales. Son nacidos en cautividad. No han sido arrebatados del campo", dice Peralta.
De los más de 300 animales que tiene solo trabajan alrededor de un 40 por ciento. No todos son capaces, a veces porque no han sido adiestrados desde pequeños. Peralta indica que en España no hay ninguna ley que regule las condiciones de trabajo de los animales, como, por ejemplo, en "Estados Unidos o Inglaterra, donde no pueden trabajar más de cuatro o seis horas". Los de Fauna y Acción, como mucho ocho. "Algunos solo trabajan diez minutos seguidos. Un perro puede estar más".
Por un tigre esta empresa llega a cobrar hasta 4.000 euros al día. "Pero estos animales pueden tener solo dos rodajes al año", añade Peralta, quien detalla que el resto del tiempo están en jaulas adecuadas a sus necesidades y a la normativa.