La Comunidad de Madrid ha renovado hasta 2014 el programa de investigación e I+D+I centrado en la seguridad en vehículos Segvauto. Pasos de cebra inteligentes, coches conducidos por móvil o detectores láser de peatones, son algunas de sus invenciones.
El programa
Segvauto está integrado dentro del organismo Madri+d de la Comunidad de Madrid. Está cofinanciado por la Consejería de Educación y la Unión Europea a través de fondos estructurales, y es el proyecto de investigación y desarrollo sobre seguridad del automóvil más importante que se lleva a cabo en la región. Sirve de paraguas financiero para diez grupos de investigación, en el que
participan 64 doctores y 50 investigadores, así como 15 empresas y organismos asociados, entre los que se hayan tres universidades (Politécnica, Complutense y Europea de Madrid) y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Está coordinada desde el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (Insia), perteneciente a la UPM.
Centra su investigación en tres ejes de trabajo: infraestructuras, seguridad activa y seguridad pasiva. Según Juan José Herrero, gestor del proyecto, "se trata de investigar la seguridad del tráfico desde todos los puntos de vista para dar
una respuesta técnica integral en la carretera". El programa ha recibido una nueva inyección presupuestaria desde el Gobierno regional, que ha ampliado el programa, al menos, hasta 2014.
En cuanto a infraestructuras, Segvauto hace especial hincapié en hallar pinturas urbanas más seguras (por ejemplo, para crear pasos de cebra antideslizantes o que interactúen con los vehículos) y sistemas ópticos que faciliten la conducción (carteles luminosos en carretera que puedan verse a contraluz o iluminación de salidas de emergencia en túneles). Investigan, junto con universidades de Israel, Italia y Grecia,
la creación de sensores de control automatizado de la infracción en stops y línea continuas.
Sillitas más seguras
En cuanto a la dinámica vehicular han creado sistemas que simulan maniobras basadas en geometrías reales para conocer el comportamiento de los vehículos. Han sido premiados con un premio internacional por
un sistema en las sillas infantiles que mejora la seguridad de los menores hasta en un 30 por ciento mediante la instalación de pretensores en la máquina. Han conseguido dispositivos con los que conducir un coche por móvil, detectar peatones por láser y controlar si el conductor se duerme y pierde el control del coche mediante un sistema de cámaras que interpreta los rasgos del rostro humano. La unidad biomecánica ha estudiado cómo proteger el tórax de las personas que viajan en un coche. Trabajan
mejoras en la ergonomía, seguridad y manejabilidad de los vehículos por parte de las personas con movilidad reducida.
Estudian sistemas de seguridad en coches híbridos y eléctricos, cuyos motores tienen peligros extra por el desconocimiento de los compradores. También han diseñado un autobús y un todoterreno eléctrico, para lo que han tenido que idear también nuevos materiales que permitan
carrocerías más ligeras que compensen el peso extra que suponen los motores eléctricos. Por último,
desarrollan estudios científicos de reconstrucción de accidentes.